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Muchos usuarios de Internet sufren a diario las consecuencias
de la falta de interconexión entre todos los proveedores de Internet, lo que
redunda en que deben esperar más tiempo para navegar entre páginas
o para recibir el correo electrónico. Sus ISP's deben darse 'la vuelta del
perro', es decir los datos viajan a EE UU y vuelven, incluso cuando deben mandar
un e-mail a alguien que está en la misma ciudad.
El hecho que el actual estado del mercado Internet esté dominado por dos grandes
compañías provoca estas distorsiones. Tanto CTC como Entel no han accedido
a integrarse al NAP (Network Access Point) de Chile, un esquema de interconexión
que mejoraría notablemente el estado de la Red nacional si accedieran los
gigantes de las telecomunicaciones.
Pero éstos no están obligados a hacerlo y tampoco desean que los pequeños
proveedores pueden mejorar su eficiencia técnica y económica al entregar
un mejor acceso a los usuarios, y de paso aumentar su participación de mercado.
Lo que en la estricta lógica de las leyes de mercado parece un correcto proceder,
en que los grandes aprovechan sus ventajas en desmedro de los chicos, en la realidad
significa que todos los consumidores de estos servicios sufren las consecuencias
del canibalismo económico.
¿Y qué queda por hacer, entonces?
Como a nadie le gusta que lo obliguen a hacer cosas que no quiere, es probable que
no vea la luz algún decreto o ley que estipule una interconexión mandatoria.
Además, la autoridad tampoco ha dado señal de quiera regular el mercado
de los ISP's, donde cualquiera puede dar este servicio sin que existan parámetros
de calidad o donde las compañías con redes telefónicas propias
son las que en definitiva salen ganando por que pueden facturar por minutos de conexión,
mientras que los ISP's no carriers aún no pueden hacerlo, hasta que entre
en vigencia el esquema de desagregación de redes.
Sin embargo, el Estado chileno puede dar un paso en la dirección correcta
cuando ponga en práctica la licitación para el proveedor único
de servicios Internet. En la actualidad, el aparato estatal cuenta con un sinnúmero
de contratos individuales con distintos ISP's y ya se anunció hace unos meses
que esta diversidad terminaría, con el consiguiente ahorro fiscal.
Sería notablemente inteligente de parte de los encargados de llevar a cabo
esta licitación, que en las bases se estipule claramente que las empresas
postulantes deben estar interconectadas. Y está claro que ninguno de los participantes
querrá perderse el millonario contrato del Estado.
Esta solución parece fácil para un problema que no es tal. Porque mientras
se aplaza la interconexión necesaria, los únicos que pierden son los
consumidores y los que ganan son quienes facturan gracias a la demora en las conexiones
que sufren los usuarios.
Rodrigo Guaiquil
Editor Mouse Digital
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