Un disléxico
digital
"Lo
admito, yo necesito pasar mi vida entera on-line ?ha dicho Negroponte-.
Dependo enormemente de ello. Me pueden quitar cualquier cosa -TV, refrigerador,
automóvil- pero no mi conexión on-line".
A principios de los setenta, era profesor del
Ministerio de Defensa de los Estados Unidos. Eso le permitió
ser uno de los primeros que utilizó Internet, que en ese tiempo
era algo muy diferente a lo que hoy conocemos y que se llamaba Arpanet.
Así, en 1971, cuando la mayoría de la gente todavía
relacionaba los computadores con las películas de ciencia ficción,
Negroponte ya era un adicto al e-mail.
Actual columnista de la revista Wired [*], su tema central es el silencioso
traspaso entre el mundo de los átomos y el de los bits. Negroponte
es un verdadero evangelista de ese universo de ceros y unos que ya comienza
a revolucionar nuestra vida. Su libro "Being Digital" (Ser
Digital) vendría siendo su correspondiente biblia.
Ahí explica que aunque hoy todo se centra en el traslado y comercio
de átomos, eso está cambiando rápidamente en un
proceso "irrevocable e irreversible" que está trasladando
el centro de atención hacia los bits. Para ejemplificar, cuenta
que una vez tuvo que declarar su laptop en la recepción de una
empresa. Cuando le preguntaron el precio del equipo, dijo "entre
uno y dos millones de dólares", pensando en el valor "casi
imponderable" de los bits que el aparato tenía adentro.
Obviamente, la funcionaria no entendió nada y se limitó
a anotar "dos mil dólares" en su informe.
Negroponte reconoce que es un disléxico y que por eso no le gusta
leer. De hecho, cuando era niño, en lugar de los clásicos
de la literatura leía los horarios internacionales del ferrocarril.
Eso no le impidió cumplir su deseo de escribir un libro "que
interese y atrape al lector". Y llegó mucho más lejos,
ya que su obra fue elogiada sin reservas por personajes del calibre
de Arthur C. Clarke, autor de la novela en que se basó la película
"2001, Odisea espacial".
Según Clarke, "Being Digital es un libro que abre los ojos,
esencial para cualquiera que esté remotamente conectado con la
industria de las comunicaciones. Aquellos que no consigan comprender
su mensaje estarán completamente perdidos en pocos años".
Su editor tampoco escatima adjetivos. Y se entiende, ya que las ventas
han sido millonarias: "Desde Marshall McLuhan, ningún otro
autor ha iluminado tan claramente como Negroponte nuestra visión
tanto del mundo actual como de su extraordinario futuro".
La
cabeza de un alfiler -->
[*Nota
del editor: Negroponte escibió su última columna en diciembre
de 1998]
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