
Sus teorías
sobre la singularidad del Universo, el big-bang o explosión original
del Cosmos y los agujeros negros, han revolucionado la Física del
siglo XX abriendo nuevos horizontes a la investigación. Para muchos,
Hawking supone la respuesta, en la segunda mitad del siglo, a lo que Albert
Einstein realizó en la primera.
ARCHIVO MOUSE, 11/09/1997
Isabel Tolosa
M.
De
niño demostró siempre una afición por el Cosmos.
En su casa le hacían bromas cuando solía tenderse de espaldas
en el pasto a contemplar las estrellas. Hoy, casi acurrucado en su silla
de ruedas y comunicándose gracias a su tesón y a la tecnología,
vino a nuestro
país en 1997 tras seis años de espera, gracias a una invitación
que le hiciera el físico chileno Claudio Teitelboim, director del
Centro de Estudios Científicos (CESC), a quien conoció en
Princeton a fines de la década del '60.
Cruzó el mundo para reunirse con todos aquellos que gozan escudriñando
los misterios del universo. En Santiago estuvo con expertos y alumnos
del CESC, en una masiva conferencia en la Estación Mapocho y también
viajó a la Antártica, donde debió soportar 12 grados
bajo cero porque quería conocer el Mar de Drake. Es que
el primer día que llegó a Chile ya había advertido
que estaba "listo para la batalla". Batalla que sin duda comenzó
hace en realidad 55 años en Gran Bretaña.
LUCIDEZ
MENTAL
La historia
de Hawking se inicia el 8 de enero de 1942 en plena Segunda Guerra Mundial.
Fue el mayor de cuatro hermanos en una familia de intelectuales, donde
su padre, un biólogo experto en la investigación de enfermedades
tropicales, era catedrático del University College de Oxford.
La enorme curiosidad que siempre le acompañó le hizo interesarse
por el mundo de la ciencia, inclinándose por las Matemáticas
y la Física
ya que las Ciencias Naturales le parecían demasiado inexactas.
Fue un alumno mediocre en el bachillerato, hasta el punto que su padre
dudaba que pudiera aprobar el examen de ingreso en la Universidad de
Oxford. No obstante, en 1959 lo logró, y aunque con un expediente
poco brillante, se graduó dejando una impresión de gran
inteligencia entre sus profesores. Una beca le permitió realizar
estudios de postgrado en la vecina Universidad de Cambridge, donde se
especializó en Física Teórica y Cosmología.
Por aquellos años realizó un viaje a Oriente y contrajo
un virus que le produjo una esclerosis lateral amitrófica, conocida
como enfermedad de Lou Gehrig. Esta enfermedad provoca una destrucción
paulatina de las células del sistema nervioso central encargadas
de regular la actividad muscular voluntaria, lo que hace que el enfermo
pierda sus funciones locomotoras. No obstante, el cerebro se mantiene
lúcido.
Los médicos le diagnosticaron menos de dos años de vida
y Hawking se derrumbó, abandonó su trabajo y sufrió
una grave crisis depresiva. Sin embargo, al poco tiempo decidió
que no se dejaría vencer.
Después de doctorarse, comenzó a trabajar con el físico
teórico
Roger Penrose en la comprobación matemática del inicio
del tiempo. Aunque su reputación como científico iba en
aumento, su enfermedad empeoraba cada día, hasta el minuto en
que ya no pudo valerse por sí mismo.En 1979 el destino lo compensa
y recibe uno de los honores más importantes de su vida: la cátedra
Lucasiana de Matemáticas, la misma que desempeñó
Isaac Newton.Seis años después, nuevamente las fuerzas
oscuras del universo se hicieron presentes. Como su enfermedad ya era
bastante costosa, decidió publicar un libro que le reportaría
algunas ganancias: "Una Breve Historia del Tiempo".Cuando
todavía no acababa el primer borrador, lo atacó una severa
neumonía. Para salvarle la vida los médicos no tuvieron
otra opción que practicarle una traqueotomía. Como ya
casi no podía escribir, hasta ese entonces su trabajo lo realizaba
dictándole a una secretaria. Pero a partir de este momento eso
ya sería imposible.
Un
susurro desde el silencio >>
|