Un poco
de historia
Todo
comenzó en la ISO (International Standards Organization), entidad
que descubrió hace varios años la necesidad creciente
de estándares para el audio y video digital. La idea era evitar
que ocurriera en la era de la informática lo que sucedió
antes con la pugna entre formatos de video como VHS y Betamax, donde
el ganador no necesariamente resultó ser el mejor técnicamente
hablando.
De
modo que fue creado el MPEG (Motion Pictures Experts Group), una comisión
de expertos que estudiarían el tema y propondrían normas
para que la información audiovisual pudiera ser fácilmente
intercambiada entre dispositivos de bajo costo de distintos fabricantes.
Ante la demanda creada en el mercado por productos capaces de grabar,
almacenar y reproducir audio y video, y dada la necesidad de los fabricantes
de abaratar costos y miniaturizar los equipos, se hizo evidente que
la manera correcta de manejar esta clase de información necesariamente
pasaba por comprimir los datos para hacerlos más manejables.
Varias empresas propusieron, a principio de esta década, formatos
de uso masivo que incorporaban compresión. Así, Sony
lanzó al mercado un producto llamado MiniDisc (MD), mientras
que Phillips introdujo un cassette compacto digital llamado (DCC).
La
compresión psicoacústica (pag.2) -->
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