Máquinas
microscópicas
Un
producto que se fabrique a sí mismo o un microscópico robot que
limpie las arterias de un cuerpo humano, casi suena a ciencia ficción,
pero podría llegar a ser una realidad en las próximas décadas, si
la nanotecnología cumple con sus fantásticas promesas.
Por
Rodrigo Guaiquil
Archivo Mouse (16 jul 1998)
Piense
en la cabeza de un alfiler. Luego, intente imaginar "algo"
un millón de veces más pequeño y que además
sea un robot...dentro de su cuerpo. A más de alguien se le
vendría a la mente alguna película fantástica
de viajes intracorporales en naves microscópicas. Lo cierto
es que para algo que parece tan irreal existen fundadas esperanzas
de que produzca resultados tangibles en la primera mitad del próximo
siglo. No obstante, ya es posible encontrar algunos materiales nanoestructurados.
La
idea de esta "chifladura" científica consiste en
la manipulación misma de los átomos de la materia,
una suerte de ingeniería molecular que se denomina "nanotecnología",
que comprende básicamente un conjunto de técnicas
que comparten el objetivo de hacer cosas cada vez más pequeñas,
más allá de los límites físicos establecidos
en los microchips (100 nanometros, o 100 millonésimas de
un milímetro) aunque más grandes que un átomo
(0,1 nanometros).
Sin
embargo, lo que en principio parece ciencia ficción, nos
lleva a recordar que hace sólo cuarenta años fue descubierta
la estructura del ADN y que en la actualidad, los científicos
ya pueden manipular genes con relativa facilidad y obtener resultados
satisfactorios en el laboratorio. La nanotecnología puede
utilizarse para investigación en ciencia de los materiales,
física, química, biología y medicina. Además,
se considera como una opción futura para el
desarrollo de tecnología de ultra precisión, electrónica,
fármacos inteligentes, tecnologías biomédicas,
energía (nuevos materiales fotovoltaicos, baterías)
y detección ambiental.
Moviendo átomos 
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