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Aunque
los primeros anuncios sobre la posibilidad de llegar a estas
velocidades datan de un par de años atrás,
no es hasta estos meses que las compañías,
Intel y AMD, han publicitado el logro de esta meta.
El primero en poner el tema sobre el tapete fue AMD al firmar
un acuerdo en 1998, con una duración de siete años,
con la compañía Motorola que hasta hoy entrega
su ayuda en una cooperación tecnológica para
la creación de circuitos de cobre. Este material
fue elegido por sus características físicas
que permiten una mayor capacidad en la conducción
de electricidad por sobre otros componentes, dando la posibilidad
de crear procesadores más rápidos y pequeños.
En
ese momento, fines de los años 90, se dijo que Intel
estaba quedando fuera de la competencia, ya que AMD se estaba
ahorrando años y dólares en investigación
gracias a su alianza con Motorola, debido a lo cual podría
satisfacer de mejor manera la demanda futura. Sin embargo,
los fabricantes del Pentium, que llevaban a cabo su propia
investigación, fueron los primeros en lanzar un procesador
con una capacidad de rendimiento superior al Gigahert, aunque
en estricto rigor el dispositivo de silicio corría
a 900 Mhz logrando una mayor velocidad mediante un "overclocking",
práctica que hasta ese entonces era rechazada por
los dominadores del mercado.
En
la actualidad ambas empresas ya ofrecen esta tecnología
en el mercado, en computadores que alcanzan los US$ 3.000
dólares. Los nombres con que se conocen estos nuevos
modelos son Pentium III Roadblock e Itanium en el caso de
Intel y Athlon K75 y Thunderbird para AMD. La diferencia
entre los modelos de ambas compañías es, básicamente,
que los nombrados en segundo lugar corresponden a chips
de 64 bits.
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