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posibilidad de grabar en un disco digital ya estaba presente
desde el año pasado, pero no se había comercializado
a nivel de usuarios en general, debido a los elevados costos
que implicaban grabar un DVD. La copia de una película
hubiera costado 10 veces mas que la original, un "lujo"
que además de caro aparece como ridículo.
Cuenta
la historia que las grandes corporaciones de artículos
electrónicos para el hogar -léase Panasonic,
Sony, Hitachi y otros- habían llegado a un acuerdo
sobre la forma en que se iban a construir los reproductores
y posteriores regrabadores. El sistema se conoció
como DVD-RAM, pero el acuerdo sólo llegó hasta
la definición del nombre ya que un grupo de "disidentes"
-Sony, Philips y Hewlett Packard- se descolgó de
la iniciativa y creó un sistema posteriormente conocido
cómo DVD+RW. Como buen melodrama, faltaba un tercero
en discordia que se negó a reconocer la paternidad
de estos protagonistas y creó a su propio "hijo",
el cuál en una arranque de originalidad fue bautizado
como DVD-RW.
Signos
mas, signos menos, los fabricantes de estos productos no
han sido capaces de unificar sus tecnologías en un
estándar que de la seguridad al usuario de que cualquiera
sea su elección al momento de comprar uno de estos
artefactos, este no vaya a sufrir de incompatibilidades
o limitaciones al momento de reproducir o grabar.
Las diferencias entre los tres formatos ya mencionados,
van más allá de simples siglas, por lo que
a continuación veremos quien hace que y cuáles
son sus características.
Las
manzanas de la discordia...
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