El caso Boo.com
Creado
por un ex crítico literario y una modelo sueca retirada,
el sitio Boo.com contaba con el aporte de capital de la familia
Bennetton y del banco JP Morgan, quienes apostaron a la idea de
que el sitio sería el mayor vendedor de artículos
de vestuario en el viejo continente.
La
iniciativa que nació a comienzos de 1999 aparentemente vivía
buenos momentos llegando incluso a tener una valoración de
U$ 400 millones. A pesar de esto, 18 meses más tarde, la
empresa comenzó a ser reconocida no por sus ventas o campañas
publicitarias sino por transformarse en la primera empresa de comercio
electrónico que cerraba sus puertas en Europa, ya que luego
de una inversión inicial de U$ 135 millones, los socios se
negaron a realizar un nuevo aporte monetario ante los malos resultados
del negocio.
Declarada
la quiebra se supo que la empresa no tenía su logística
propia por lo cual quedó con una deuda por U$ 25 millones
con el courier UPS y otros $25 millones a la Deutche Post en EEUU
y Europa respectivamente. Trescientas personas perdieron su trabajo
y los restos de Boo fueron vendidos a una compañía
inglesa en U$375.000 dólares ya que los únicos activos
de la tienda virtual eran su marca y su sitio web.
Una
cuestión de confianza ... 
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