1.
Crear páginas livianas
La internet está determinada en gran parte por
la limitación del ancho de banda. Si la página no
carga en un tiempo determinado, la paciencia del usuario se agotará
y se irá a otro sitio más ágil.
Debemos considerar que la velocidad de conexión de una
buena parte de nuestros usuarios es de 56 kbps o lo que es lo
mismo 7 kB/s, en el mejor de los casos (suele ser menor). Si sabemos
que un usuario está dispuesto a esperar entre 7 y 10 segundos
por la carga de una página, idealmente una página
web con todas sus imágenes, animaciones, etc. no debería
pesar más de 50 kB.
Por supuesto, si tenemos contenido por el que vale la pena esperar,
nuestros usuarios encontrarán la paciencia: es cosa de
ver el peso de las sinopsis de El Señor de los Anillos
o del episodio de turno de La Guerra de las Galaxias y compararlos
con su popularidad.
2.
Definir una arquitectura de información clara
La forma más fácil de encarar esto de
la usabilidad es pensar en el usuario de nuestro sitio (que suele
comportarse en forma muy distinta a como lo hacemos nosotros)
y en como encara la navegación en nuestra web. Es importante
estructurar la información de nuestro sitio en forma lógica
e intuitiva, y recordar la "regla de tres": permitir
a nuestro usuario alcanzar "cualquier" parte de nuestro
sitio en sólo 3 clicks.
3.
Establecer una navegación intuitiva
Es importante que los visitantes de nuestro sitio siempre
sepan dónde están "parados" en relación
a la estructura general del sitio, y que en todos los casos tengan
formas de acceder a la portada del sitio y a un mapa del mismo.
El mapa del sitio es una página que muestra en forma sinóptica
su estructura y que nos permite acceder a cualquier parte de éste
en forma rápida.
También es importante estandarizar las reglas de funcionamiento
del sitio entre página y página, manteniendo una
interfaz coherente en toda nuestra web, con enlaces y botones
dispuestos según reglas consistentes.
4.
Ojo con el texto
El uso de texto en pantalla difiere del uso de texto
en papel. Los usuarios de la web tienen distintos hábitos
de lectura: prefieren textos más cortos y jerarquizados,
con párrafos y líneas más cortas, y con mayor
presencia de listas y viñetas.
5.
Evitar las animaciones gratuitas
El que una web tenga una cornucopia de animaciones y
elementos de colores saltando y rebotando por toda la pantalla
no es sinónimo de que se trate de un sitio interactivo,
como algunos aún parecen pensar. Las animaciones distraen
al usuario del contenido, que es lo que realmente buscan, por
lo que es importante utilizarlas con sobriedad.
6.
Cuidado con "La última chupada del mate"
Al utilizar plug-ins de última generación
para acceder al contenido de nuestro sitio estamos dejando fuera
a una buena parte de nuestros potenciales usuarios, que no saben
como o no les interesa descargar estos elementos de software,
a veces de origen dudoso o aún con problemas (como las
primeras versiones del reproductor Flash MX). Por lo general,
no necesitamos toda la funcionalidad de las últimas tecnologías
que andan dando vueltas por ahí.
7.
Entregar el control al usuario
Los usuarios desarrollarán mayor afinidad con
(y por ende, visitrán más seguido) aquellos sitios
web en los que sientan que son ellos quienes tienen el control.
Técnicas como el uso de ventanas pop-up son contraproducentes
porque causan que el usuario perciba que "el computador decide
como hacer las cosas", quitándole el poder de decisión
y frustrándolo.
8.
Implementar funciones de búsqueda
Si nuestro sitio web tiene una cantidad apreciable de
contenido (digamos, unas 50 páginas o más) es una
buena idea incluir una caja de búsqueda, que permita a
los usuarios acceder directamente a la información que
requieren. Existen funciones de búsqueda integradas en
algunas herramientas de desarrollo, como por ejemplo la extensión
Atomz search, disponible para Dreamweaver.
9.
Dentro de lo posible, hacer pruebas de usabilidad
El que nosotros creamos haber diseñado un sitio
web perfectamente usable no quiere decir que esto sea así.
Suele ser muy productivo hacer pruebas con el sitio antes de su
publicación. Se le pide a distintas personas representativas
del tipo de usuario que tendrá el sitio, que lleven a cabo
distintas tareas (encuentre el precio de los calcetines de lana,
suscríbase a la lista de correos, baje el último
video clip, etc.) y se mide cuánto tiempo se demoran en
cumplir con la tarea asignada, se analiza cómo la llevaron
a cabo y se escuchan sus comentarios. Los resultados suelen ser
sorprendentes y, generalmente, obligan a replantearse el diseño
del sitio.