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Por
Alfredo Morgan R.
24 de julio de 2002
Según
el diccionario chileno de la lengua, y aunque ya tienen su tiempo
en el mercado, las tarjetas con memoria DDR son "la última
chupada del mate".
Para el mundo de las memorias de video, un mercado cada vez más
complejo, estas siglas responden a las palabras "Double Data
Rate", lo que en español se traduce como "doble
tasa de datos", es decir, la capacidad para transmitir el doble
de datos que las memorias convencionales, con la consiguiente mejora
en desempeño.
En
una explicación más técnica, entregada por
los fabricantes, el funcionamiento de las tarjetas con memoria DDR
consiste en "enviar los datos 2 veces por cada señal
de reloj, una vez en cada extremo de la señal (el ascendente
y el descendente), en lugar de enviar datos sólo en la parte
ascendente de la señal".
Razones
para el cambio
En
un PC común y corriente, que no se usa para ver películas
en formato DVD o juegos en 3D, la tarjeta DDR sólo nos servirá
para contar que nos compramos uno de los últimos modelos
de tarjetas y que nos costó mucho dinero. Sin
embargo, si se cae dentro de la categoría "power-user",
la adquisición de una de éstas puede ser una necesidad.
La
posibilidad de obtener importantes mejoras en la geometría
de las figuras, sus texturas y un mejor procesamiento de los datos
-cuestión relevante para los nuevos videojuegos en 3D- y
de disfrutar sin mayores complicaciones de DVDs a pantalla completa
y en resoluciones de 1280x1024 en 32 bits, bien valen unos pesos
más.
En
materia de precios tenemos que considerar un desembolso que parte
desde los 70 mil pesos, y que puede llegar hasta los 300 mil cuando
se trata de marcas prestigiosas.
La
oferta y las luchas de poder...
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