| Por
Alfredo Morgan
16 de septiembre de 2002
A pesar de sus
exitosas versiones sonando en casi todos los computadores donde
hay “emepetrés”, sus “plug-ins” e
interfaces intercambiables (“skins”) ya no eran elementos
tan llamativos como para justificar la esquiva lealtad de los cibernautas
que descargaban o buscaban programas para escuchar música
en su PC. Daba la impresión que Winamp se estaba durmiendo
en los laureles, mientras la competencia entregaba opciones más
frescas y versátiles.
Lo
bueno…
Utilizando un
diseño levemente modificado, la última entrega de
Winamp presenta -como mayor novedad- la posibilidad de reproducir
no sólo nuestras canciones, sino también los videos
guardados en nuestro disco duro. Esta nueva característica
es la primera sorpresa para quienes (como yo) sólo esperaban
una versión con mejores “codecs” o “skins”.
Además,
los creadores de la aplicación agregaron a las ya clásicas
ventanas “Equalizador” y “Playlist”, la
nueva herramienta “Thinger”, desde donde podemos acceder
a nuestras preferencias, editor de listas de reproducción
y las ventanas para las imágenes “Jpeg” o videos.
Otra adición,
que todavía no puede apreciarse, es que gracias a estar hecho
en base a un código enteramente nuevo, las terceras partes
(otras empresas y programadores) podrán desarrollar una serie
de agregados y “chucherías” para los usuarios
de este software. Es en este punto donde la barra “Thinger”
cobra más sentido, ya que será aquí donde se
irán agregando nuevos componentes.
Por último,
como un detalle que será valorado por los audiófilos,
incluye la utilidad de “fade” o desvanecimiento entre
las canciones.
Lo
malo...
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