| Por
Alfredo Morgan
11 de Noviembre de 2002
Ni
el hecho de que instalara un “spyware” en el PC de sus
usuarios o que las grandes discográficas le amenazaran con
sus abogados ha detenido el éxito del Kazaa, programa de
transferencias que cuenta con una segunda versión recién
lanzada.
Personalmente,
al instalarlo no noté nada diferente a la versión
1.6 o incluso a su “clon” Kazaalite. Sin embargo, decidí
buscar los motivos por lo que este programa, según sus creadores,
tiene un ritmo de 3 millones de copias descargadas por semana.
Nuestra
revisión partió por reconocer si aún estaban
presentes los elementos que hicieron famosos a este software.
En
primer lugar la polémica inclusión de “spyware”
y banners publicitarios sigue intacta con respecto a las versiones
anteriormente cuestionadas por los puristas, que no quieren propaganda
o espionaje en sus computadoras. Es más, si estás
dentro de ese grupo, toma más distancia ya que trae una batería
de propaganda bastante más pesada que la anterior.
Como
segunda observación notamos que los contenidos que hacen
atractiva su descarga siguen siendo tan ilegales como antes, sólo
que ahora al buscar algún MP3 demasiado famoso, lo más
seguro es que entre los resultados se nos incluya un enlace para
comprar la versión original. Esta situación resulta,
por decir lo menos, contradictoria.
La
interfaz de usuario no ha cambiado demasiado en su primera aproximación,
sin embargo con un poco más de investigación pudimos
leer que el “nuevo” Kazaa permite cambiar las pieles
o “skins”.
Revisando
lo que realmente debería interesarnos, -los motores de búsqueda-
las opciones siguen siendo bastante buenas. Los filtros anti-basura
son efectivos y los resultados razonables, incluso en la nueva característica
de “buscar más”, una vez que el primer recorrido
por las redes de usuario ya está completado. Como complemento
también se ha incluido la opción de “buscar
en la web”.
Finalmente,
como una de las pocas novedades interesantes a destacar, podemos
resaltar la inclusión de las “ Listas de Reproducción”,
herramienta que permite acceder a contenidos de similares características
a los que encontramos inicialmente -por ejemplo otros temas del
mismo disco- sin que tengamos que pasearnos demasiado por las redes
de Kazaa.
A modo
de veredicto podemos concluir que el atractivo de Kazaa sigue estando
en su función básica -conseguir distintos tipos de
archivos multimedia compartidos por usuarios de la red-, puesto
que si buscamos grande inovaciones, la versión en español
“argentino” de este programa no tiene mucho que ofrecer.
De hecho, la excesiva inclusión de anuncios “pop-up”
hacen de esta nueva entrega una versión bastante molesta.
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