Mensajes autodestructivos
Además
de la rapidez, el bajo coste, y el carácter multimedia, los
correos electrónicos tienen otra gran ventaja: se pueden
almacenar, conservar y recuperar de forma sencilla por su carácter
digital. Una ventaja, o una desventaja, según se considere.
El
carácter "eterno" de los mensajes enviados por
correo electrónico ha motivado que esta herramienta haya
sido desestimada por muchas empresas para enviar documentos de importancia
alta o confidenciales.
Además
de la falta de seguridad, los mensajes de correo electrónico
tienen la desventaja de reproducirse fácilmente y reenviarse
con facilidad a miles de personas. Si tenemos en cuenta que, además,
quedan copias del mensaje en el servidor y otras máquinas
por las que pasa la información, se puede concluir que no
es recomendable enviar documentos de importancia a través
de este canal.
Por
otra parte, el emisor pierde totalmente el control del mensaje una
vez enviado, por lo que en muchos casos es mejor realizar negociaciones
delicadas a través del teléfono.
Para
evitar esta "inconveniencia", y devolver la confianza
y la utilidad al correo electrónico se están desarrollando
sistemas de "caducidad de emails", que permiten
al emisor poner una fecha de autodestrucción a los correos
electrónicos, de forma que se borren automáticamente
el día señalado, tanto el mensaje original como todas
las copias o reenvíos del mismo que se hayan realizado.
Nuevos
servicios, nuevas posibilidades y herramientas, y mayor seguridad
es lo que podemos esperar de ahora en delante de los servicios de
correo electrónico a cambio de un uso más racional
y del pago de cuotas por parte de los internautas.
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