Persiguiendo a los que no pagan
Otra de las fórmulas utilizadas por las disqueras
para recuperar los niveles de facturación, ha sido la persecución
legal de los internautas que utilicen sus canciones en la Red sin
pagar por ello.
Este
seguimiento ha llegado a tal punto que, recientemente, una compañía
de Arizona se vio obligada a pagar un millón de dólares
a la Recording Industry Association of America por haber permitido
a sus empleados intercambiar ficheros. La Asociación Americana
de la Industria Discográfica avisó que las empresas
que podían ser multadas si sus empleados descargaban canciones
ilegalmente desde Internet, esperando de esta forma la colaboración
de los patronos en su lucha.
Otra prácticas utilizada ha sido la distribución,
en los mismos sistema de intercambios, de canciones defectuosas
y con problemas de sonido para limitar el atractivo de estos servicios.
Pero como más vale prevenir que curar, algunas
compañías están desarrollando tecnologías
y formatos que impiden utilizar los CDs en el ordenador, dificultando
su transformación a otros formatos como el MP3 susceptibles
de ser trasmitidos por Internet. Uno de estos sistemas, aplicado
en último trabajo de Celine Dion, levantó polémica
ya que se corrió el rumor de que podía llegar a producir
daños en los ordenadores si se introduce en el reproductor
de CRD.
En España, la Sociedad General de Autores,
que defiende los intereses de los compositores, está acudiendo
a los tribunales para que los fabricantes de CD paguen un canon
de varios céntimos de euro por cada uno que fabriquen.
La cantidad recaudada se repartiría como
derechos de autor entre los compositores asociados a la sociedad.
Alegan para ello que la mayor parte de los Cd vendidos se utilizan
para copiar ilegalmente música. En España, los cassettes
incluyen en su precio 0,18 céntimos de euros, y las cintas
de video 0,3 euro, por este motivo.
| Los
artistas locales aguantan la crisis |
| Los
artistas locales han aguantado mejor la crisis discográfica,
que las grandes estrellas mundiales. Además del posible
factor de cercanía cultural y un mayor atractivo para
su mercado, lo cierto es que el pirateo de los músicos
y cantantes locales es un negocio menos lucrativo, al tener
una proyección más limitada.
Al
mismo tiempo es probable que la difusión de sus canciones
a través Internet sea mucho más lenta ya que
suele realizarse de forma viral, y por lo tanto necesita una
masa crítica para difundirse que en el caso de los
artistas locales es más difícil de conseguir.
La
facturación por venta de discos compactos descendió
un 4,5% en los EE.UU. En Francia, sin embargo, la venta de
discos compactos creció un robusto 10% el año
pasado gracias a la fortaleza de los artistas locales. 18
de los 20 discos más vendidos en Francia durante el
año pasado fueron de factura nacional.
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