| Por
Igor Galo desdeEspaña
19 de Agosto de 2002
Miles de millones
de correos electrónicos son enviados cada día, y una
parte cada vez mayor de ellos corresponde a newsletters. Esos correos
masivos enviados desde empresas, sitios web o particulares a cientos,
miles o incluso millones de destinatarios, se distinguen del SPAM
en que cuentan con el permiso del receptor, que ha pedido explícitamente
recibirlo.
Esta es una
de las claves del buen funcionamiento de los newsletters como herramienta
de comunicación entre una empresa o particular y sus clientes
o lectores. Un éxito que está incluso eclipsando a
los propios sitios web, hasta el punto de que ahora las estrategias
de muchas empresas puntocom giran en torno a los boletines y no
en torno a los sitios web.
Persiguiendo
al usuario...
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