| Por
Cristian Rojas
03 de Enero de 2003
Conectarse
a la red sin conectores. Suena raro, pero esto es lo que ofrece
un tipo de tecnología de comunicación inalámbrica
entre computadores y hacia internet -denominada WiFi (Wireless Fidelity)-
que comienza a abrirse camino en el corazón informático
de empresas y hogares chilenos.
Este
protocolo de comunicación, que surgió hace unos cinco
años como respuesta a la falta de movilidad de los equipos
informáticos, permite que un aparato conocido como “punto
de acceso” entregue conexión inalámbrica a internet
y otros recursos a los computadores que cuenten con una tarjeta
de red compatible para recibir las señales de radio a una
distancia de hasta 100 metros.
Este
avance representó la liberación de los usuarios de
equipos portátiles que veían en las conexiones tradicionales
una limitante para los movimientos dentro de la empresa y el hogar.
Los
estadounidenses se tomaron el tema en serio. Las compañías
agilizaron la instalación de esta tecnología para
otorgar a sus ejecutivos una mayor capacidad de movilidad y rendimiento,
mientras que en los hogares se descubrió como una buena forma
de conectar varios equipos a la red sin “entrar a picar”
las murallas.
Por
otra parte, algunas empresas iniciaron la instalación de
los llamados "hot spots", lugares públicos de acceso
inalámbrico a internet que funcionan en hoteles, aeropuertos
y cafés.
La
WiFi criolla
Esta
tecnología inalámbrica llegó al país
hace unos tres años atrás, sin embargo no fue hasta
el 2002 que vivió su momento de inflexión. De hecho,
el gerente general de Magenta, Alberto Mordojovich, asegura que
“se nota mucha más demanda”.
Esta
compañía conoce bien qué está pasando
con esta tendencia en nuestro país, ya que ha realizado durante
los últimos dos años soluciones completas en materia
de redes inalámbricas para el sector corporativo, lo que,
según Mordojovich, le ha permitido afianzarse en el mercado
local con cerca del 25% del total de los Access Points (Puntos de
Acceso).
Las
aplicaciones que se le pueden dar a los equipos de acceso son interminables,
partiendo de las que se hacen actualmente en viñedos y mineras
para llevar los computadores y las redes a terreno. Claudio Torres,
product manager de Magenta, afirma que "cada vez que hago presentaciones
de WiFi a clientes se me ocurren aplicaciones nuevas, pero las que
crean ellos son increíbles ".
En
el caso hogareño, Mordojovich señala que el producto
estrella es un dispositivo WiFi para compartir la conexión
Internet dentro de las casas. Lo que "se hace necesario cuando
existen dos o más computadores ‘cohabitando’
bajo el mismo techo”.
Según
las cifras de Magenta, en Chile ya habría alrededor de 4
mil puntos de acceso WiFi, considerando que sólo las ventas
de la compañía son del orden de 100 a 150 unidades
mensuales, aunque Torres asegura que esto es difícil de cuantificar
dada la adquisición de estos productos por parte de extranjeros
de paso, a los cuales se les pierde la pista luego de la compra.
Un
“boom” frenado
Si
bien en Estados Unidos el año 2002 fue el año del
“boom” inalámbrico, en nuestro país esta
tendencia se ha demorado por a la típica lentitud para la
entrada de nuevas tecnologías, entre otras razones, debido
al desconocimiento de su existencia o a los precios inicialmente
más altos.
Los
clientes hogareños tienen sus propios motivos para demorar
la adquisición. “Trabajamos con wireless desde hace
tres meses y la demanda es mínima”, explica Miguel
Jopia, encargado de servicio técnico en Falabella Alto las
Condes. Por otra parte, “lo que se vende muchas veces es devuelto
debido a que al cliente no le funciona en el hogar, tiene interferencias
o baja la potencia de la señal”, agrega.
Según
Mordojovich la demanda en las empresas no es mayor debido a que
aún no se ha extendido el uso de notebooks, pero la tendencia
está cambiando debido a la entrada al mercado de los computadores
de bolsillo, que entregan movilidad a las personas dentro de las
instalaciones.
Finalmente,
los potenciales clientes expresan sus temores en torno a los temas
de seguridad. "Una red inalámbrica tiene en contra el
hecho de que alguien no autorizado podría acceder a ella,
debido a que las señales están en el aire y traspasan
a veces el ámbito cerrado de un edificio”, asegura
el gerente de Magenta.
Sin
embargo, el gerente comercial de Cisco Systems, Guillermo Moya,
afirma que "en general la tecnología tiene elementos
que permiten hacer este tipo de redes más seguras".
Los protocolos WEP (Weird Equivalent Privacy) y LEA (Light EA),
soportados por las tarjetas y los puntos de acceso, permiten cifrar
las conexiones para evitar "intromisiones" o ataques.
A pesar
de estos temores, cifras divulgadas recientemente por Cisco indican
que el mercado global de conectividad de redes inalámbricas
crecerá con fuerza, duplicándose de US$1.200 millones
en el 2000 a US$2.700 millones en el 2003. Una tendencia que sin
lugar a dudas impactará en Chile.
A
juicio de los expertos chilenos consultados, esta tecnología
llegó para quedarse. Todos vaticinan que en pocos años
los cables se batirán en retirada, para dar paso a una conexión
en el aire... sólo en el aire.
| Productos |
| En
el mercado nacional existe una amplia gama de equipos de conexión
inalámbrica. Para la empresa existen tarjetas desde
los $82.000, así como "access points" desde
los $533.000 (Cisco Systems).
Por otra parte, para el usuario hogareño los precios
van desde los $70 mil que se deben desembolsar por tarjetas
o dispositivos USB, hasta los 130 mil por un punto de acceso
que permite compartir una conexión a la red. |
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