| Por
Alfredo Morgan
09
de junio de 2003
Frente
a una realidad que dejó como saldo a más de mil empresas
con peticiones de bancarrota, cientos de empleados despedidos y
otra buena cantidad de oficinas abandonadas en el Valle de Silicio,
pocos son los que se atrevieron a seguir en la ruta de las puntocom.
Sin
embargo, como el show de las ambiciones comerciales debe continuar,
los empresarios norteamericanos han comenzado a tragarse la vergüenza
con el objeto de realizar nuevas apuestas en lo que se está
conociendo como la "segunda ola puntocom".
Tres
años de locura, con modelos comerciales que prometían
cambiar la economía tradicional, no hicieron más
que llenar de tinta a papeles de diarios y revistas que hoy valen
más que las acciones que por ese entonces comentaban.
A
continuación -y a partir de un interesante artículo
publicado por Business 2.0 y que quisiera compartir- veremos como
se está cambiando desde el modelo de las "empresas
Internet" al de "negocios en la web".
Cobrar,
aunque sea poco
Aunque
en Chile empresas como Google, eBay y Amazon son las más
reconocidas, hay otra serie de compañías que han ido
mostrando como, después de varios semestres con número
rojos, es posible comenzar a generar recursos que justifican las
apuestas de inversionistas que aún creen en las promesas
digitales.
United
Online es una empresa que durante dos años ofreció
internet "gratuita", esperanzada en que los banners sirvieran
para frotarse las manos al momento de los balances. Cuento corto,
United Online perdía 30 millones de dólares por cada
trimestre y las ganancias no aparecían.
La
respuesta a este drama llegó luego de dos años
luchando por sobrevivir: "los usuarios simplemente quieren
pagar poco por un buen servicio".
En
marzo del 2001 la empresa se reformula para no morir en el intento,
comenzando con un plan para que los que –hasta ese momento-
navegaban gratis, se pasaran voluntariamente a un plan "Premium",
donde el cobro de US$9.95 aseguraba líneas que no sonarían
ocupadas ni transmitirían propaganda. ¿Quién
pagaría por algo que hasta el momento le están entregando
gratis? La respuesta es 100 mil personas, que en tan sólo
seis semanas dijeron "yo lo haría, dónde firmo".
El
truco: Dos años regalando el acceso a la red enseñaron
a la empresa los principios básicos del control de costos.
Además mantuvo cautivos a miles de usuarios que, al momento
de ofrecerles un plan pagado, sólo costaron US$38 versus
los 150 a 190 dólares que la competencia debe gastar (en
descuentos, propagandas y otros) en cada nuevo cliente que consigue. De
la bancarrota a las ganancias
Scott
Luvak era uno de los tantos ejecutivos que creía que por
el simple hecho de tener un nombre genérico –en este
caso Restaurant.com- era sinónimo de contar con un negocio
armado.
La
idea original, a comienzos de este siglo, era la siguiente: la gente
querrá salir a comer y lo primero que hará será
escribir en sus browser Restaurant.com para conocer las "picadas".
Nosotros ofreceremos una página a todos los restoranes y
estos nos pagarán una comisión por llevarles gente
hacia su mesa. ¿Cómo les fue? Pésimo. De los
US$ 7,4 millones invertidos no quedaba ni para la propina de los
mozos.
Resignado
a bajar la cortina, Lutvak advierte, en el obituario diario de
las empresas puntocom, que CitySpree
(empresa
en bancarrota que se dedicaba a regalar bonos de
mercadería por la red)
remataba todos sus activos por unos míseros –pero
difíciles de conseguir por esos días- 500.000 dólares. ¿Dónde
estaba el vínculo? Los restoranes comenzaron a entregar
cupones por US$ 25 o 50 a través de un sitio que remataba
las comidas por poco más de 16 dólares cada una.
El sitio obtenía su comisión, los comensales comían
barato y el restaurant se evitaba –reduciendo considerablemente
sus costos de publicidad- la impresión, envío y publicación
en los periódicos del mismo cupón de descuentos.
La
idea, según los ahora felices dueños del sitio,
no es ningún invento de la era moderna, pero de no ser por
el mail o los remates en eBay, claramente no habrían llegado
a las audiencias que hoy les permiten llevar, mensualmente, unos
75 mil clientes a los restaurantes asociados.
Como
estas, no son pocas las historias de personas que tuvieron que
cambiar sus estrategias hacia modelos
tan
viejos como
andar a pie. Al parecer, la lección ya está aprendida:
hoy el 88% de las empresas enunciadas en el Internet Index están
obteniendo ganancias.
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