| Por
Daniel Contreras
17
de junio de 2003
Gracias
a los tratados comerciales firmados con grandes potencias como
la Comunidad Europea, Corea y recientemente Estados Unidos,
Chile se encuentra en buen pie para aumentar la cantidad de exportaciones
y acceder a grandes mercados. Pero la apuesta a nivel gubernamental
y de empresarios es convertir a Chile en un país que no
sólo embarque materias primas, sino que además desarrolle
tecnología exportable.
La
creación de software, soluciones informáticas
y el desarrollo de nuevos productos son esenciales para conseguir
el objetivo de convertir a Chile en un país no tan dependiente
de las exportación de madera o uvas. Dentro de este marco
es que existen una serie de fondos concursables para el área
de innovación tecnológica y científica. CORFO
se pone
La
Corporación de Fomento de la Producción (CORFO)
fue creada en 1939, y desde esa época ha sido el organismo
del Estado encargado de impulsar la actividad productiva nacional.
Para
esto se ha adecuado a los tiempos. Si en los años 30
y 40 la meta era llevar la electricidad a todas las empresas de
Chile, hoy es tecnologizarlas y lograr una producción más
acorde con la sociedad de la información.
En
esta línea, dentro del programa de innovación
tecnológica del gobierno la CORFO ha creado dos fondos concursables:
el Fondo Nacional de Desarrollo Tecnológico y Productivo
(FONTEC) y el Fondo de Desarrollo e Innovación (FDI).
FONTEC El
FONTEC tiene como objetivo incentivar a los empresarios del país a que inviertan en desarrollos tecnológicos.
En este sentido su principal función es cofinanciar la realización
de actividades tecnológicas de las empresas productivas
privadas, relativas a: proyectos de innovación, productos,
procesos o servicios; infraestructura tecnológica y transferencia
de tecnología a grupos de empresas.
Juan
Carlos Gutiérrez, Director Ejecutivo del FONTEC, señala
que los proyectos financiados por este fondo, “deben ser
competitivos, entrar de manera rápida al mercado y que tengan
una alta apropiabilidad, es decir, que aquellas personas que los
han desarrollado puedan patentarlos y comercializarlos”. En
general los fondos entregados -agrega Gutiérrez- son
de los llamados no reembolsables, es decir, una vez adjudicados
no tienen que ser devueltos por las empresas elegidas.
El
monto con el que cuenta FONTEC es de 7.000 millones provenientes
de un aporte fiscal y un crédito del Banco Interamericano
de Desarrollo.
FONTEC
puede financiar hasta el 50 % del valor del proyecto, teniendo
como tope máximo un monto de 150 millones de pesos. Las
postulaciones a este fondo están abiertas durante todo el
año, y el período de evaluación de un proyecto
es de alrededor de cuatro meses. FDI
El
FDI es un fondo que está enfocado en temas de alto vuelo
tecnológico e incluye investigaciones científicas
dentro de las áreas más duras de las ciencias. Sus áreas
de trabajo son: desarrollo y adaptación de nuevas tecnologías,
difusión y transferencia de tecnologías a empresas
e instituciones chilenas; desarrollo de capacidades tecnológicas
necesarias para la generación y gestión de cambios
tecnológicos y perfeccionamiento de mercados relacionados
al desarrollo del sistema innovativo nacional.
Pedro
Sierra, Gerente del Fondo de Innovación (FDI) cuenta
que "los proyectos que acceden a este fondo, tienen resultados
a largo plazo y son muy difíciles de patentarlos y apropiarse
de ellos".
“Nuestro
programa de financiamiento está dirigido a investigaciones
universitarias, institutos, empresas privadas y consorcios tecnológicos.
La idea es financiar investigaciones y búsquedas de soluciones
a problemas que de otra forma no se harían, ya que no tienen
retornos comerciales y los investigadores no pueden controlar su
uso y propiedad”, agrega Sierra. Sierra define estos proyectos como pre competitivos, "por
lo general se adjudican a consorcios tecnológicos donde
se unen empresas internacionales con universidades chilenas para
hacer investigación en un área determinada por ejemplo
la biotecnología, acuicultura o redes inalámbricas
de alta especialización".
Al
igual que el FONTEC, los fondos del programa de innovación
no son reembolsables y se puede postular durante todo el año.
La diferencia es que en este caso los fondos asignados dependen
de la envergadura del proyecto postulante. Lo
bueno y lo malo
Como
en todo orden de cosas, los programas de fondos concursables
tienen ventajas y desventajas. Para Javier Russo, Gerente Comercial
de Acriline y quien ha presentado varios proyectos a FONTEC,
el mayor problema es la gran burocracia que hay que hacer
para
postular
y además el largo plazo de evaluación. "Los
fondos son demasiados lentos, además uno no tiene la certeza
de adjudicarse los dineros. El empresario no puede esperar a ver
si el proyecto es aprobado o no", señala.
Para
el Director de FONTEC el problema más grave va por
otro lado. "Si bien es cierto que la cantidad total entregada
por CORFO asciende a 15.000 millones, y pareciera elevada, los
países desarrollados invierten cerca de 1.5 % del producto
interno bruto en desarrollo tecnológico, Chile recién
está en el orden 0.06 %, una cifra muy, pero muy, menor
si queremos entrar de lleno en la era digital". Otro
de los temas que preocupa es la baja participación
de las empresas privadas en los concursos, tanto de FONTEC y
del FDI. El director del FDI puntualiza que, “las empresas
que podrían participar en los concursos son cerca de 25.000,
pero anualmente las postulaciones que recibimos son solo 500.
Un número muy bajo". Otros
Fondos
Además de los señalados, existe una serie de programas
de financiamiento específicos para determinadas áreas
de investigación, como innovación agropecuaria, tecnologías
limpias e investigaciones sociales. Una listado completo de los
concursos se puede encontrar en Estado.cl. La lista incluye un
apartado en el Fondart para arte digital.
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