| Por
Daniel Contreras
01
de julio de 2003
Alumnos
de las universidades de Chile y Católica crearon
la Fórmula-I, una competencia de diseño automovilístico,
a raíz de una conversación en un pub de Santiago,
con el objetivo final de demostrar que
las universidades chilenas, y principalmente las escuelas de ingeniería,
son capaces de desarrollar tecnología.
"
Hace un par de años atrás, se encontraban sentados
en un pub de Vitacura los presidentes de los centros de alumnos
de las carreras de ingeniería de la Chile y de la Católica.
Uno de los temas que conversamos, era cómo hacer algo para
llamar la atención. Dándole vueltas al tema, decidimos
crear una carrera de innovación tecnológica para
los estudiantes del país", explica Edgard Pape, uno
de los creadores de la iniciativa.
Lo
que partió como una idea alocada de unos cuantos estudiantes,
terminó convirtiéndose en un evento que este año
tendrá su tercera versión. Jorge Passi, encargado
del departamento de comunicaciones de la competencia, nos cuenta
orgulloso que, "el primer año fueron ocho los estudiantes
que participaron en la producción del evento, el segundo
año la cantidad subió a 12 y en está versión
trabajarán 20 alumnos en la producción general y
cerca de cien el día de la competencia".
Y
no sólo el equipo de organizadores ha crecido, sino que
también el número de participantes y las categorías, "En
un principio la carrera era una competencia abierta para todo tipo
de vehículos que funcionaran con un sistema distinto al
de combustión interna, pero como nos dimos cuenta que los
motores eléctricos tenian mucha ventaja por sobre los otros
tipos de motores, decidimos crear una categoría aparte donde
competirán todos los autos con el mismo motor eléctrico,
en este caso el Briggs & Stratton, con una potencia máxima
de 12 HP", agrega Pape, el joven ingeniero de 22 años.
El evento
Si
bien es cierto que la Formula-I, es una competencia tecnológica,
de diseño y mecánica, desde su creación esta
actividad ha incitado a los los estudiantes a unirse y cooperar
para convertir una idea en realidad. Como agrega Passi, "acá todos
hemos tenido que trabajar en todo, desde organizar las reuniones
para conseguir el financiamiento, hasta la coordinación
con carabineros, la municipalidad y bomberos, para que el día
de la competencia no sucedan accidentes y se cumplan todas las
condiciones de seguridad".
En
lo estrictamente competitivo, según Passi, "la competencia
tiene dos categorías: los autos eléctricos y los
no eléctricos. Cada equipo debe presentar un proyecto que
es evaluado por diferentes profesores y comisiones. Los puntos
más importantes al momento del examen son la innovación
y la tecnología usada, además del diseño".
"Nosotros
como organizadores entregamos una cantidad de dinero igual a
todos los participantes, agrega Passi, y cada equipo debe administrarlo
y utilizarlo para crear el auto que nos presentan en el proyecto.
Además, en el caso de los autos eléctricos, entregamos
el motor", explica Pape. "En total, el dinero que necesitamos
para la competencia es de 20 millones, está cifra es financiada
por los centros de alumnos, las universidades Cátolica y
de Chile, y los auspicios de las empresas privadas", concluye.
La
gran carrera final se realizará el día 26 de octubre
a las 12 horas en el parque forestal y se espera una asistencia
superior a las 3000 personas. Los ganadores se repartirán
premios por el valor de 3 millones de pesos.
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