Cada
cierto tiempo, y cada vez con mayor velocidad, la gente cambia
sus celulares y computadores,
o por lo menos algunas
de sus piezas. Es aquí donde comienza el problema, ya que
el transformarse parte de ellos en basura, nos encontramos con
que sus fabricantes utilizan materias altamente contaminantes en
su creación.
Después de muchos años de trabajo y varios millones
de dólares en inversión nuestro país ha comenzado
a reciclar materiales como el plástico, el vidrio, el papel
y las latas de bebidas, pero en el ámbito tecnológico
Chile aún no cuenta con los recursos técnicos y normativas
necesarias para tratar los desechos electrónicos.
Actualmente si una empresa o un particular se
quiere deshacer de monitores o equipos computacionales, simplemente
los puede botar
en los típicos rellenos sanitarios, como el de Santa Marta,
o vendérselos a las empresas dedicadas a comprar chatarra,
sin hacerse responsable por el destino de estos
equipos.
Fernando Valenzuela -Territory Manager de Viewsonic,
para Chile, Peru, Bolivia y Ecuador- nos cuenta como los afecta
el tema de
los desechos tecnológicos. "Actualmente en nuestras
bodegas tenemos más de mil monitores que están obsoletos
y que debemos desechar por fallas u otros motivos, pero nos encontramos
con el problema de que no tenemos donde botarlos con la seguridad
que serán tratados de una forma que no implique riesgos
para la salud de personas o del medio ambiente".
Los monitores CRT se fabrican con una tecnología similar
a la televisión, mediante el uso de tubos de rayos catódicos
y plásticos PVC. Si los rellenos sanitarios no tienen la
tecnología adecuada, el fósforo de los tubos de los
monitores o el polvo de plomo y estaño de las soldaduras
derretidas, pasan directamente al subsuelo y contaminan las fuentes
de aguas subterráneas o el suelo de los alrededores. Un granito de arena
En nuestro país existen dos iniciativas que en cierto sentido "reciclan" tecnología.
CDI Chile y Chilenter, desde un par de años a la fecha se
han dedicado a recoger y reacondicionar computadores que grandes
y pequeñas empresas dan de baja, con el objeto de usarlos
para implementar infocentros o escuelas de computación,
en lugares que debido a sus condiciones socioeconómicas
no cuenta con los recursos para comprar equipos nuevos.
Enrique Piraces, quien se desempeñó como Director
Ejecutivo de Chile Enter, explica que "en algunas regiones
de los Estados Unidos y en Europa existen legislaciones que obligan
a tratar los residuos de los computadores o de los teléfonos
celulares, el problema es que en Chile aún no se aprueba
la nueva ley de residuos tóxicos, donde estarían
incluidos estos equipos".
Lo que hacen en Chilenter es recuperar y reparar
ciertos equipos para luego entregarlos a agrupaciones sociales,
de esta manera
la compañías se aseguran que sus antiguos equipos
no ingresaran al mercado de segunda mano. "En Chile no hay
empresas dedicadas a recolectar y tratar la basura tecnológica.
Lo más cercano son los microempresarios que compran chatarra,
de esta manera sacan las partes que les sirven y botan el resto,
vaya a saber Dios donde", concluye Piraces.
En el mundo el tema no es menor, de hecho la
organización
no gubernamental Silicon Valley Toxic Coalition en uno de sus últimos
estudios indica que entre 1997 y 2007 podrían acumularse
500 millones de toneladas de basura "hi-tech", cuyos
principales componentes son cadmio, plomo o mercurio y plásticos
muy difíciles de degradar.
Según datos de la Cámara de comercio de Santiago
actualmente existen en nuestro país 5 millones de celulares,
uno por cada tres habitantes, y los expertos estiman que este número
de potenciales desechos aumentará para el 2006 a un celular
por cada dos personas.
Eugenio Vergara es el director de CDI Chile (Comité para
la Democratización de la Informática), una organización
no gubernamental creada en Brasil en el año 95, que entre
otras cosas también se dedica a reparar y reacondicionar
computadores para crear escuelas de informática en sectores
marginales. Vergara explica que, "nosotros como organización
recibimos muchos equipos, pero con el tiempo también vamos
acumulando mucho material que ya no sirve por que es muy antiguo.
Cierta vez para vaciar nuestras bodegas llamamos a unos tipos que
reciben esta chatarra y se la llevan, con el tiempo nos arrepentimos
ya que la mayor parte de esta basura va a parar a lugares sin ninguna
condición de seguridad". "Al parecer hoy en día
la actitud más responsable es ir almacenándolos hasta
que exista un lugar especializado donde botarlos", concluye. Más "soluciones"
La actual legislación ambiental no obliga a las empresas
a tratar de forma especial los residuos tecnológicos de
los computadores o aparatos celulares, pero aún, así existen
empresas privadas como Hidronor que trabajan con residuos tóxicos.
Leopoldo González, ejecutivo de la planta, nos explica el
procedimiento. "Nuestro sistema comienza por tomar estos materiales
cuyo principal contenido contaminante son los metales pesados.
A través de un proceso los solidificamos, los prensamos
y se estabilizan hasta quedar en un bloque compacto, luego de esto
los almacenamos en cámaras de seguridad que tienen capacidad
para varios miles de toneladas". Las cámaras usadas
por esta compañía son como grandes cajas fuertes
con estrictas normas de seguridad, que no permiten el paso de las
sustancias tóxicas al medio ambiente. Piraces señala
que como solución, "en algunos países entregan
franquicias tributarias y estímulos económicos a
las compañías que reacondicionan modelos en desuso,
entonces muchas empresas reciben computadores usados y hacen un
buen descuento en la compra de uno nuevo".
En esta línea, la compañía 3Com Chile ha comenzado
con un programa de compra de equipos obsoletos y por los cuales
entrega buenos descuentos en dispositivos nuevos como hubs o switches.
José Manuel Alessandri, Country Manager de 3Com Chile cuenta
que, "todos los productos que se reciben por el programa de
recompra 'Trade Up 3Com' se revisan y, si es necesario, reacondicionan
a fin de poder donarlos a instituciones sin fines de lucro".
A pesar de estas "soluciones", Genaro Rodríguez
, del Departamento de Residuos de la Comisión Nacional de
Medio Ambiente, reconoce que el tema es delicado, ya que actualmente
es tierra de nadie. Por ejemplo, cada relleno sanitario decide
que cosas aceptar o no. “Hoy en día no existe una
legislación adecuada para los desechos electrónicos
como computadores y otros aparatos hogareños como refrigeradores
y cocinas. Entonces la cámara de diputados, el sesma o los
ministerios deben ponerse se acuerdo y hacer leyes que regulen
el tema, claro que para esto pueden pasar años”.
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