A
pocos años de que estallara la burbuja de las sobrevaloradas "dot
com", distintos analistas están advirtiendo sobre la
alta posibilidad de que el cuadro se repita con las exageradas
expectativas que están generando los "Hot Spots",
puntos de acceso público e inalámbrico a internet,
que en distintos puntos del globo y con variados modelos de negocios
ya han recibido más de US$ mil millones de inversión
en menos de 18 meses.
Las cifras donde se revela que no hay futuro para estos negocios
-al menos tal y como hasta ahora se han planeado- son duras. Sin
embargo, y pese a esta mala publicidad, empresas como Cisco Systems
insisten en las bondades de la tecnología y anuncian un
aumento de sus ganancias gracias a la venta de productos Wi-Fi,
mientras los fabricantes de dispositivos de mano y notebooks ponen
todos sus esfuerzos de promoción en esta plataforma y las
tiendas venden cada vez más paquetes para la creación
inalámbrica de redes caseras y de oficinas. Entonces, ¿donde
está la contradicción?
¿El negocio del siglo?
El problema, según se desprende de los diversos estudios,
no tiene que ver con la tecnología sino específicamente
con el modelo de negocios de los "Hot Spots". Daniel Sweeny,
director del estudio "Wi-Fi Hot Spots Oportunities: exploring
the new phenomenon", explica que que pese a tener el respaldo
de los inversionistas los "Hot Spots" como modelo "aún
presentan serias deficiencias", problemas entre las cuales
se presenta el peor de todos para este tipo de negocios: el desinterés
de las personas.
Hasta la fecha, según Sweeny, "los únicos interesados por
los 'Hot Spots' son los proveedores de los servicios, siendo estos entregados
en lugares muy pequeños y en colaboración con franquicias alimenticias
o de otro tipo, donde el socio proveedor del 'hotspot' es el más entusiasmado
por el tema".
En este contexto, según lo expresado por la consultora
IDC en su primer informe sobre el tema, "lo que estamos escuchando
ahora son las típicas historias de fama y fortuna que se
originan en las primeras fases del desarrollo tecnológico".
La firma Forrester Research confirma esta perspectiva y llama a
la calma, al afirmar que "con toda la exageración mediática
que vemos por estos días en referencia a las bondades de
los 'Hot Spots', pareciera que la caída de las 'puntocom'
nunca hubiera sucedido".
Puntos a favor de los entusiastas con el Wi-Fi señalan que,
a diferencia de lo sucedido con el fenómeno "puntocom",
en este caso al menos un actor -los fabricantes de dispositivos
inalámbricos- efectivamente están ganando dinero.
Todo bien en el negocio de las redes corporativas y caseras, sin
embargo, más allá de los problemas de seguridad que
aún no se han resuelto y la falta de interoperabilidad entre
los distintos proveedores de "Hot Spots", el experto Michael
Kanellos se pregunta en el sitio News.com, si "¿saldrá
usted del cine con la necesidad inmediata de revisar su e-mail en
algún restaurant?" La respuesta, según los estudios
que hasta ahora se han conocido, es que esto no es considerado una
prioridad.
Según los datos entregados por la Allied Business Inteligence,
los inversionistas no han esperado la respuesta a este tipo de dudas,
ya que sólo en Estados Unidos son unos 26.000 los "Hot
Spots" instalados para los usuarios "móviles"
norteamericanos. La cifra hacia el año 2007, según
la misma fuente, crecería hasta los 160 mil.
El mesurado panorama europeo
Los inversionistas europeos no han apostado a este negocio con
la misma fuerza. Actualmente sólo mil lugares del viejo continente
cuentan con las mentadas conexiones inalámbricas, cifra que
para el 2007 recién se empinaría a los 32.500 "Hot
Spots", según informa la firma IDC en el sitio de la
BBC de Londres.
Por otra parte, la misma firma consultora establece que, de acuerdo
a sus mediciones y en su punto más alto, los cuestionados
"Hot Spots" no contarán con más de 8 millones
de usuarios hacia el 2007, cifra remotamente lejana a la base mínima
de usuarios y tráfico necesarios para que la inversión
sea rentable.
La otra frontera para que el sistema pegue, y según consignan los estudios
de Forrester Research en ese continente, sólo el 10% de los europeos
cuenta con algún dispositivo capaz de aprovechar esta tecnología,
cifra que ya es baja y que no crecerá mucho más.
Finalmente, en referencia a por qué los "Hot Spots "están
siguiendo el mismo camino que las puntocom", Forrester ha hecho hincapié en
el hecho de que estas tecnologías inalámbricas sólo cubren
unos pocos metros y no son parte "de algún plan" que permita,
por ejemplo, ser pagado junto a lo minutos del celular.
Ante este panorama, y como guinda de la torta, los expertos se
preguntan si ¿podrán
competir los "Hot Spots" con la arremetida de los teléfonos
de tercera generación que comenzarán a funcionar en Europa?.
Hasta ahora la respuesta es no, porque los servicios que realmente necesitará un
usuario también estarán cubiertos por los teléfonos celulares. |