Kevin Mitnick es un tipo sencillo y a primera vista pasa por una
persona común y corriente. De hecho, él no es un gran
programador ni un experto ingeniero y quizás las palabras
que más se acercan a definirlo son computín y cuentero.
Sí, por que la mayoría de sus fechorías tecnológicas
este estadounidense las realizó en base a lo que hoy día
se conoce como “ingeniería social”, que no es
otra cosa que recolectar información vital a través
de cuentos, mentiras y engaños.
Mitnick llegó al mundo real en 1965 en
Los Angeles, Estados Unidos, pero sus aventuras en el mundo del
hackeo comenzaron en 1982, cuando tenía sólo 17 años.
Sus primeros pasos "tecnológicos" los dio en una
disciplina, un tanto olvidada hoy en día, llamada “Phone
Phreaker”, que consiste en conseguir llamadas de larga distancias
gratis a todo el mundo, realizando también una serie de "bromas"
como desviar llamados o colapsar ciertas centralitas, ejercicios
que no eran muy simpáticos para las compañías
de teléfonos como Pacific Bell. Para lograr estos primeros
hackeos Mitnick se “consiguió” los manuales de
los operadores y así logró burlar la seguridad.
Como era de esperar, Kevin fue atrapado y juzgado,
pero como no cumplía con la edad suficiente no pudo ser condenado
a cárcel, y el juez sólo le ordenó mantenerse
alejado de los módem y teléfonos.
Para algunos, Mitnick es el hacker más
famoso de la historia. Quizás una de las razones por la cuales
se hizo tan conocido fue porque en esa época la computación
estaba recién comenzado y los usuarios tenían tanto
o más conocimiento que los propios técnicos. En aquellos
días la seguridad de la información era tierra de
nadie y Mitnick se dio cuenta de esto y comenzó a hacer travesuras
que costaron millones de dólares a algunas poderosas compañías.
A finales de la década de los 80, específicamente
en el 89, Mitnick fue condenado de forma real por primera vez y
tuvo que pasar un año viendo el sol a cuadritos, esto por
obtener en forma ilegítima códigos para realizar llamadas
de larga distancia a través de MCI. Ese mismo año,
la empresa Digital Equipment acusó a Mitnick de atacar sus
sistemas y causar daños por millones de dólares.
En todo caso, sus seguidores afirman que Mitnick
jamás se robo nada o por lo menos no hay prueba de ello y
que sus delitos sólo se centraron en quebrar sistemas de
seguridad, hacer llamadas gratis y obtener información súper
secreta a través de archivos almacenados en servidores.
Después de estar encerrado Mitnick volvió
a sus antiguas costumbres y durante 5 años estuvo huyendo
del FBI, y de expertos en seguridad informática e investigadores
privados de las grandes compañías tecnológicas
ansiosas de hecharle mano.
La historia de este "experto informático"
tiene todos los ingredientes de un Best Seller incluyendo una espectacular
fuga en 1992 donde hubo autos de policía, agentes del FBI
y helicópteros, al más puro estilo de Hollywood. Cuando
todo se calmó, desde la clandestinidad, logró quebrantar
la seguridad de Sun Microsystems, Novell, y Motorola.
En el 94 con el auge de la telefonía celular,
Mitnick planea hackear redes de telefonía móvil y
de esta manera poder entrar en cualquier sistema de seguridad sin
ser descubierto. A través de sus refinadas técnicas
de "ingeniería social" logra hacerse de la clave
del computador personal de Tsutomu Shimomura, especialista japonés
en seguridad informática de Netcom On-Line Communications.
Kevin además de conseguir la información que necesitaba
también se ganó a su mayor enemigo, el japonés,
que al ser puesto en ridículo juró que atraparía
al "americano estúpido", conocido ya para esa época
como superhacker.
Shimomura recorrió varias veces los Estados
Unidos en busca de Mitnick, y así en 1995 llegó la
hora trágica -gracias a la dedicación personal del
japonés en busca de venganza- cuando el FBI logró
atrapar al hacker y la justicia lo condenó a cuatro años
de prisión.
Mientras Mitnick estuvo en la cárcel, muchos
computines de todo el mundo crearon la campaña "Free
Kevin", frase que se ocupó hasta el cansancio en los
bajos fondos de la informática y llegó a convertirse
en una portada del periódico New York Times.
Después de 5 años encarcelado y
tres sin acceder a un computador, Kevin se perdió todo el
boom de las empresa "puntocom" y el auge de internet.
El 21 de enero de este año el hacker más famoso volvió
a usar un computador (PowerBoook) y terminó un ciclo que
lo llevó a ser el pirata informático que más
tiempo ha estado en prisión.
Actualmente Kevin Mitnick es un hombre de 39 años,
completamente reformado y dedicado a enseñar a empresas y
expertos en informática como protegerse de la ingeniería
social, ya que su teoría principal es que muchas veces son
las personas y no las tecnologías quienes presentan el punto
débil en la seguridad de una compañía.
El experto llama la atención sobre el poco
cuidado que se pone en elegir el lugar donde guardar nuestras passwords,
las conversaciones telefónicas que realizamos en lugares
públicos e incluso donde se bota la basura de las grandes
compañías. Sobre esto y más se refiere en su
libro más reciente y que se ha transformado en un "bestseller",
"The art of Deception".
|