|
La verdad, es que ya me está oliendo más la influencia
de los hombres sobre las mujeres para instarlas a jugar. Estos
chicos algo se traen entre manos.
Mi teoría parece confirmarse cuando hablo con las hermanas
de “El Mangosta”, hombre que persuadió a sus
dos hermanas para que empezaran a jugar UT. Ahora ambas son fanáticas.
Adictas.
La menor, de 15 dice “yo llego del colegio al computador
y me quedo hasta las doce- una, y si tuviera computador allá jugaría
también. Igual cuando nosotros estamos en la casa, nos tomamos
el computador entre los tres y nadie más lo puede ocupar”
Evelyn, su hermana de 19 años, estudia comercio exterior
y vino a su primer tarreo “al principio estaba nerviosa,
si nunca había venido, y estar entre tantos hombres igual
es medio raro: yo miraba para todos lados y no veía ni a
una mina. Nada, me he paseado por todos lados y todos me miran
con cara de depravados. Eso si, hay varios que conozco y que me
conocen de otros tarreos”
Jocelyn(26) vino con su pololo (se confirma el complot) por segunda
vez. Pero su caso es distinto. “Siempre he jugado, desde
la época del Atari que juego, he evolucionado junto con
las máquinas” cuenta. Juega UT y algo del Need for
Speed y como la mayoría en este salón, también
tiene un lado medio ludópata: “ cuando estoy en clases
no tengo mucho tiempo para jugar. Igual cuando me dedico a jugar
puedo estar unas cinco horas jugando o seis horas, me quedo pegada.
Mi mamá se levanta en la noche porque escucha ruidos: ¿Ya
estás jugando? Pero acuéstate, me dice . No, si estoy
acostada jugando.”
Tanto tiempo le quitaba el juego que tuvo que decidir si seguir
jugando o ponerse las pilas para terminar la carrera de Ingeniería
Civil.”Voy a salir de la universidad y de ahí me voy
a dedicar a jugar. Yo pienso seguir jugando siempre, esto es un
hobbie, como hay gente que pinta, yo juego.”
Con el cuento de ser Lulú entre mil Tobys señala “igual
para la mujer es distinto, porque te enseñan desde chica
que la vida es distinta. Y para las otras mujeres es como que eres
una rebelde sin causa. Te preguntan ¿Y no tenis vida? ¿Y
no podís hacer otra cosa?. Para el hombre jugar es como
normal, pero para la mujer es: Pobrecita, no tiene vida, nadie
la invita a salir . A mi me preguntan ¿Oye y no tenís
pololo? Si, si tengo pololo ¿Qué tiene que ver?.
Mi madre me dice: Madura. Pero yo soy así, no hago ningún
daño, me va bien, tengo buenas notas, no tengo adicciones
ilegales ¿Qué más quiere?”dice.
Debo decir, que ha sido una experiencia distinta. De hecho, bastante
más entretenida de lo que yo esperaba porque en realidad
es otro mundo.
Finalmente llego al mesón para saber cuántas son
las tarreras que están inscritas. A vuelo de pájaro
calculé que dentro del salón había unas once
o algo así.
Una chica delgada de 16 años que no le entiendo su nick,
me ayuda a contar en la nómina. “La mayoría
viene de acompañante” me dice. En las listas aparecen
sólo tres chicas inscritas como tarreras. ¿Porqué? ¿Será porque
es más barato ser acompañante? ¿estarán
en realidad tan metidas con lo del juego?. La niña delgada,
que por lo demás ha ido a miles de tarreos, me explica. “Es
que las mujeres no son muy dadas a la computación”. ¿Qué?
Ahora si que no entiendo nada.
|