Quizá la mayor ventaja de GDS es que se beneficia de la
misma interfaz de Google para trabajar, por lo que la curva de
aprendizaje es mínima. El programa permanece como un ícono
en la barra de tareas, bastando pulsar sobre él y la opción
Search para lanzar el navegador en una página de búsquedas.
No se asusten: ésta se genera desde la propia computadora,
sin relación con la Red, por lo que tanto los datos como
las búsquedas permanecen estrictamente locales.
El sistema tiene el mismo poder y características de Google.
Tras ingresar uno o varios términos, GDS analiza la base
de datos arrojando resultados en centésimas de segundo,
informándonos del nombre, tipo, localización del
archivo y un extracto de su contenido si corresponde. Además,
dado que la aplicación permanece constantemente indexando,
podremos tener acceso a versiones anteriores de documentos que
hayamos cambiado o borrado.
Sí, hermanos. De los arrepentidos es el reino del Señor.
Finalmente, si no queremos que uno o varios de los resultados
vuelvan a aparecer en búsquedas futuras, se puede elegir
la opción Remove Item para marcarlos.
Pero el ícono alberga otras sorpresas. Pulsando sobre Status
podremos visualizar la cantidad y tipos de archivos que integran
la base de datos de GDS (mi sistema indica 30.068), mientras que
Preferences nos da acceso a las opciones antes mencionadas junto
a otras adicionales, como vetar carpetas enteras de las búsquedas
o elegir con pinzas los tipos de archivos que deseamos o no indexar.
Por último, la opción Pause Indexing pondrá en
compás de espera a GDS durante 15 minutos, a fin de que
no registre nuevos archivos o actualice la base de datos. Resulta
curioso que exista la posibilidad de deshabilitar la indexación
en forma permanente.
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