El
creciente desarrollo de herramientas biométricas para la
identificación de individuos está haciendo que las
novelas de espías se vuelvan realidad. A la clásica
verificación de identidad por medio de huellas dactilares
se suman, entre otras cosas, la lectura del iris, de la forma del
rostro, de las orejas, de las manos y la identificación
mediante el sonido de la voz. Sólo diga, “Bond, James
Bond”. |
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En “Mission Impossible” el agente Ethan Hunt se las
ve negras para poder entrar a una oficina que sólo permite
el acceso de un empleado mediante el reconocimiento de su voz,
en tanto dos de los ángeles de Charlie intentan entrar a
una bóveda cuyo sistema de seguridad requiere leer tanto
el iris como las huellas dactilares de quienes deseen ingresar.
¿Inventos de ficción? No. Estas son sólo
algunas de las herramientas de seguridad que los fabricantes de
sistemas biométricos ofrecen actualmente.
La biometría consiste en la verificación automática
de la identidad de una persona mediante características
biológicas, sicológicas y conductuales del individuo.
Es decir, la identificación del sujeto a través de
todas aquellas características propias que son mensurables
y cuantificables, como las huellas dactilares, el sonido de la
voz, el iris, la forma del rostro, de las manos, de las orejas,
etcétera.
Cómo funciona la
biometría >>
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