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El
pasado sábado 17 se disputó en Lima la final de
este campeonato de e-sport. En la ocasión, los jugadores
chilenos tuvieron una destacada participación quedando
dentro de los primeros lugares en dos de las tres categorías
de juegos. Los partidos lograron
enganchar a full incluso a quienes nunca han jugado, haciéndoles
gritar, alegrarse y emocionarse con cada punto. Como me pasó a
mi.
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Después de dos días en la capital peruana los finalistas
de LatinCup, los mejores de los mejores, se enfrentaban en una
jornada cargada de nerviosismo, tensión y mucho compañerismo,
no sólo dentro de los equipos sino también con los
jugadores de otras nacionalidades, que generalmente coinciden en
los mismos cibereventos.
Triunfos sorpresivos, partidos donde cada punto era una lucha
y marcadores muy estrechos fueron la tónica del día, dejando apenas
espacio para las predicciones de los más entendidos.
En general, los jugadores chilenos tuvieron un desempeño
notable, mostrando los frutos delos entrenamientos a los que se
habían
sometido como preparación para este campeonato. ¿Entrenamientos? ¿qué?
Si, lo mismo pensé yo.
Es que este torneo, por extraño que pueda sonar, no es ningún
juego para estos chicos. De hecho, algunos de ellos partieron la
noche anterior a las semifinales a un cibercafé para jugar
jugar y jugar, en una muestra de disciplina que dejaría
con la boca abierta a varios DT y entrenadores de otros deportes. Estos esfuerzos quedaron lejos de ser un triunfo moral. La “roja” de
los e-sports logró posicionarse dentro de los primeros lugares
en dos de las tres categorías disputadas.
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