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Los usuarios de Palm no están solos. Existe un club en
el cual se pasan datos, venden artículos de segunda mano
y en general se sienten acompañados en este mundo hostil.
“El Club me ha servido bastante, ya que a cualquier problema
o consulta puedo mandarles un mail”, dice Daniela Fuentes. “Están
muy atentos de responderme. Ellos mismo me pasan con un ejecutivo
a la brevedad”.
Para Pamela, la gracia está en el intercambio. “En
los encuentros o en las reuniones que asisto siempre alguien más
tiene una Palm o le gustaría tener, por lo demás
siempre intercambio programas o juegos ya que en la red hay más
de 4000 programas y juegos para bajar”.
Los adictos a la Palm son una verdadera comunidad, sin nada que
envidiarle a los chicos de Mac o de Linux. De hecho, les sacan
la lengua, pues pueden cargar sus juguetes a todas partes cómodamente,
siendo útiles, bonitos y llamativos. Que envidia.
Más información sobre el Club Palm en http://www.clubpalm.cl/ |