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Según Rodríguez, la tendencia es que las leyes evolucionen
para la aplicación de estas herramientas por la necesidad
del Estado de bajar costos, pero en términos generales en
América Latina la videoconferencia es una aplicación
que está recién despegando. “Tenemos casos
de usos en el campo judicial en México, Argentina, pero
principalmente en Chile y Brasil, donde está más
arraigado en el nivel estatal”, superando incluso al uso
dado por empresas, señala el ejecutivo.
“En aplicación judicial hemos visto que existen varias
razones para que el gobierno busque utilizar videoconferencia,
una razón es el costo y otra es el tema de seguridad”,
afirma.
En algunos países, como Estados Unidos, se ha implementado
este sistema para realizar las audiencias de los reos de alta peligrosidad,
ahorrando así los costos en logística que implica
trasladar al prisionero y minimizando las posibilidades de escape. “Visitando
un presidio en Boston fue interesante ver como habían implementado
este sistema para telemedicina, ya que muchas veces se provocaban
accidentes intencionales”, relata Rodríguez. Al realizar
un enlace por videoconferencia con el hospital, la persona encargada
de la enfermería podía recibir las instrucciones
del médico para solucionar así el problema sin necesidad
de sacar al recluso de la prisión.
En un aspecto más positivo, esta tecnología también
permite la implementación de programas de educación
a distancia, que pueden se muy útiles tanto para magistrados
como para reos. “La verdad es que las aplicaciones nuevas
surgen de la creatividad de los clientes, de lo que ellos deseen
hacer con los equipos y nosotros buscamos las soluciones que más
se puedan acomodar a eso”, concluye Rodríguez. |