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"Hace 10 años nuestras exportaciones de software eran
3 veces las de Uruguay", dice Marcelo Ponce, Gerente General
de la ADS, mientras recuerda el mítico antivirus chileno
Oyster, uno de los primeros desarrollos de este tipo a nivel mundial. "Uruguay
espera exportar este año más de US$100 millones y
Chile será un quinto de esa cifra y decayendo año
a año".
¿Qué pasó entre medio? Según Ponce,
en Uruguay se le puso freno a la piratería, mientras que
en Chile se le trató con mano blanda. "Uruguay ha fortalecido
su ley de propiedad intelectual y además tiene una excepción
al pago de impuestos a las utilidades (35%) de los exportadores
de Software".
Según datos de la ADS la piratería en nuestro país
alcanzó su punto más bajo en el 2000 (49%), pero
aumentó hasta un 63% durante el 2003. Estas cifras implican
que "el Fisco deja de percibir casi US$ 50 Millones al año.
Según un estudio de la IDC del 2003,
si bajamos la tasa de piratería en 25 puntos, el fisco podría
percibir US$48 millones (US$19 millones por cada 10 puntos)",
indica Ponce.
Según el mismo estudio las repercusiones en el empleo también
son importantes: se dejan de generar casi 2000 empleos de alto
nivel al año.
Para el ejecutivo, el problema de la piratería va más
allá del software como producto. "No es un problema
de precio, sino más bien de la valorización que nuestra
sociedad da a la propiedad intelectual, cómo la crea, cómo
la desarrolla, cómo la protege, cómo la promueve
y lo más importante, cómo la utiliza", señala
Ponce. "De cada US$1 de licencia que se pierde, dejan de generarse
US$2 en soporte, integración, entrenamiento, diseño,
desarrollo y comercialización. Es decir, en servicios".
El escenario
legal >>
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