Imagina
una radio que transmita las 24 horas del día, los 365 días
del año, con calidad de CD y sin importar donde estés.
Imagínala además sólo con la música que
a ti te gusta, sin charla ni comerciales. Un servicio donde tú controlas
la programación y que, para colmo, es gratis. Ahora deja de
imaginar, porque la radio del siglo XXI ya está aquí. |
|
Cuatro años atrás, un grupo de amigos londinenses
se preguntaron cuál sería la mejor forma de promover
los nuevos talentos musicales que estaban surgiendo a través
de Internet. La tecnología había avanzado lo suficiente
para permitir a cualquiera crear su
propia música y compartirla, pero sin un mecanismo de
difusión que rivalizara con los presupuestos millonarios
de las disqueras su creatividad no llegaría muy lejos.
Desde luego, existían los programas de P2P como Napster,
Kazaa o e-Mule, pero con la gente dedicándose a buscar
temas de artistas ya conocidos no quedaba mucho espacio para
quienes todavía precisaban hacerse un nombre. ¿La
solución?: volver a las raíces y construir una
comunidad donde las recomendaciones de cada usuario pudieran
guiar a los demás, tal como sucede en la vida real cuando
un amigo nos sugiere un disco. Había nacido Last.fm.
Tal como explica Felix Miller, uno de sus fundadores, “la
música es una antigua herramienta comunitaria que reune
a la gente. Usada por millones como una forma de definirse y
diferenciarse, si la música es importante para ti probablemente
lo sea también para tus amigos, por lo que parte de esa
amistad se basa en compartir los descubrimientos que cada uno
realiza”.
Y el público así lo ha reconocido. Sin más
publicidad que los artículos periodísticos y el
'boca en boca', Last.fm cuenta con una fiel base de usuarios
provenientes de todo el mundo, cuyas preferencias marcan el camino
a quienes desean expandir sus horizontes musicales. Veamos cómo
funciona.
Usando
Last.fm >>
|