Antes de comenzar esta aventura, si eres un linuxero acérrimo con amplios conocimientos al respecto y que ya estás irritado porque comparé a la consola (sagrada) con DOS (blasfemo), por favor desiste de enviarnos correos. Este artículo es para nuestros usuarios básicos de Windows, a quienes Linux siempre ha sonado como una experiencia inalcanzable. Habrá simplificaciones, omisiones e incluso cierta flexibilización en el uso de conceptos en pos de una mejor comprensión.
Si esto no te quita el sueño, bienvenido a bordo.
Okey, entonces, ¿de dónde salió este Ubuntu? Se trata de una versión de Linux (distribución, para los entendidos) patrocinada por Mark Shuttleworth, un empresario sudafricano que amasó una fortuna considerable en el tiempo de las .com. Su dinero no sólo le sirvió para convertirse en el primer turista espacial en 2002, sino también para fundar la compañía Canonical, cuyo respaldo fue fundamental para desarrollar Ubuntu.
Su nombre pertenece al idioma Zulu, y significa – de forma aproximada – "la humanidad para otros", como símbolo del conocimiento y oportunidades que se pretende compartir con todo el orbe. En la actualidad, Ubuntu está a cargo de una Fundación sin fines de lucro con el mismo nombre, mientras Canonical se dedica a obtener recursos por desarrollo, consultoría y soporte técnico a empresas que utilicen el sistema. Porque claro, algo había que obtener a cambio.
Y eso es bueno, pues gracias a Shuttleworth, Ubuntu está disponible gratuitamente para usuarios de plataformas x86 (la mayoría de los PC), AMD64 (lo mismo, pero en 64 bits) y PowerPC (Macintosh). Es más, si descargar sus 600 MB de peso no te parece aceptable, puedes ordenar por correo uno o más CD de instalación en forma gratuita... ¡incluyendo los gastos de envío!
Pero vamos a lo nuestro. Para evaluar objetivamente a Ubuntu, decidí realizar una serie de tareas básicas que un usuario de Windows puede llevar a cabo sin problemas y sin instalar software adicional. Dentro de ellas destaqué:
- Escribir un documento.
- Ver un archivo PDF (Acrobat).
- Hacer un dibujito.
- Ver una imagen JPG.
- Escuchar un tema en MP3.
- Ver un video MPEG.
- Navegar por sitios Web.
- Revisar y enviar correo electrónico.
- Chatear por Messenger.
- Acceder a una memoria portátil USB (alias, pendrive).
- Jugar un juego.
Por cada acción que pudiera realizar con igual o menor complejidad que en Windows, Ubuntu sumaría puntos. Por cada acción que me significara un esfuerzo adicional, los perdería; y por cada evento que incidiera en mi úlcera, definitivamente subiríamos la escala. Eso sí, también estaba dispuesto a conceder bonos adicionales si el sistema me sorprendía con algo inesperado.
Así las cosas – y aunque el programa dice poder funcionar sobre un PC dotado con apenas 32 MB de memoria RAM y 350 MB de disco duro – decidí hacer caso a un amigo experimentado y probarlo en una máquina más poderosa. ¿El elegido? Un Pentium 4 de 1500 Mhz con 320 MB de RAM.
Comencemos.
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