Más de alguien dirá que Google finalmente perdió el juicio. Tras liderar el mercado de los motores de búsqueda durante años, estremecer el anquilosado segmento de los proveedores de correo electrónico con una terapia de choque – como son 2 GB de almacenamiento –o
crear un servicio tan innovador como es Google Maps y Google Earth,
la empresa decide atacar a tres Goliats... con una honda.
El campo de batalla es la mensajería instantánea, cuyo principal actor a nivel mundial es AOL con casi 300 millones de mensajes atravesando sus servidores cada día. En nuestro país, la batuta está en manos de MSN Messenger, la aplicación de Microsoft omnipresente en cualquier computador conectado a Internet. Y claro, no nos olvidemos de Yahoo, cuyos 12 millones de usuarios sólo
en Estados Unidos tampoco son despreciables. Los tres actualizan
constantemente sus clientes agregando nuevas funcionalidades que
tratan de superar a los rivales.
Y es sobre este panorama tan adverso, que Google decide entrar en carrera con una estrategia aparentemente suicida: una aplicación tan sobria y minimalista que parece llevarnos de vuelta a los primeros años de la mensajería instantánea con Google Talk (GT), como se llama la víctima el programa.
El movimiento es arriesgado, pues se optó por dejar de lado cualquier funcionalidad prescindible para centrarse en una apuesta tan a largo plazo como es la compatibilidad. Esto, porque GT trabaja sobre la red Jabber, un protocolo – o lenguaje – de mensajería instantáneo abierto sobre el que cualquier programa puede conectarse, contrario a lo que sucede hoy con Messenger, AOL o Yahoo.
"Espera un minuto", dirán ustedes. "¿Y no que Trillian, GAIM y otros programas te permiten conectar a todas esas redes al mismo tiempo?". Okey, así es, pero que todo el mundo use Windows no significa que hayan pagado por él. Las tres principales redes del mercado son cerradas y estas aplicaciones logran ingresar a ellas casi en forma furtiva, descubriendo el protocolo por el cual se transmiten en la misma forma como se busca una frecuencia de radio. Por la misma razón, constantemente pierden contacto cuando las empresas deciden alterar el protocolo, lo que significa otra vez a buscar, parchar el programa y esperar el siguiente cambio.
Hartos de esta situación, Jabber ofrece un sistema abierto que a la fecha cuenta un gran número de aplicaciones compatibles – especialmente en el mundo del código libre – pero ninguno especialmente exitoso. Aquí entra Google, apostando a que su nombre será la punta de lanza para revertir la situación.
¿Pero será suficiente?... echemos un vistazo a la situación.
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