Grandes, medianos, pequeños, de colores, con pantalla, redondos, cuadrados…¡reproductores de audio para todos los gustos y bolsillos! Pero ¿qué es lo que en realidad quiero? Debemos partir por esa pregunta, que sin duda no es fácil de responder porque el tamaño de la oferta es directamente proporcional a la confusión generada en el cliente.
Hoy en día la revolución de los reproductores de MP3 es comparable a la experimentada con la aparición del primer Walkman de la compañía Sony cuya principal 'novedad' era la posibilidad de escuchar música donde fuese y cuando fuese. Por esto, sus campañas publicitarias mostraban a gente realizando deportes con su walkman a cuestas. Actualmente esta característica se ha potenciado, puesto que los aparatos cada vez son más pequeños y livianos.
Es tanta la variedad disponible que incluso en la publicación electrónica CNET apareció un artículo sobre el reproductor de audio “soñado”, donde recopilan las mejores características de las marcas y modelos para el equipo que ellos imaginaron (disponible sólo en inglés).
Primero por la vista
Una de las condiciones de un buen reproductor de audio es que sea cómodo, fácil de transportar y usar. Por esto hay que fijarse en su tamaño y peso dependiendo del objetivo de la compra. Sobre todo si se adquiere uno de estos aparatos para realizar deporte, hay que pensar en que sea lo más reducido posible: un aparato demasiado grande rebotará contra el cuerpo al correr. Por lo general el tamaño no debe superar al de una cajetilla de cigarrillos y el peso variar entre los 70 y 150 gramos.
El diseño no es un asunto menor, puesto que de él depende la complejidad de la manipulación del equipo. Las características físicas del reproductor de audio varían en cuanto a colores y formas, pero más importante que eso son los botones que incluye, ya que si son demasiado pequeños harán difícil su manipulación. Por esto siempre prueba los comandos antes de comprar.
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