¿Tu
equipo está hambriento de velocidad? El overclocking podría
ayudarte por muy poco dinero, pero no lo tomes a la ligera: si
no tienes cuidado, usar el camino corto podría cobrar su
precio. Tomen asiento y abróchense los cinturones, porque
no nos hacemos responsables... y esta vez va en serio.
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Suena la baliza de la ley por la autopista de
la información:
- ¡Oríllese!... ¡Identificación!
- Pentium III de 700 Mhz, Oficial.
- Vaya, vaya, señor Pentium... ¿se puede saber dónde
es el incendio?
- En mi placa madre, si no cambian pronto el sistema de refrigeración...
- ¿Graciosito, eh? Ahora explíqueme qué hacía
corriendo a 1 Ghz.
La explicación se resume en una palabra: overclocking.
Esta técnica tan antigua como los mismos PC, consiste en
realizar modificaciones en la configuración del equipo para
elevar su velocidad de trabajo más allá de la especificada
por el fabricante. En promedio se logran mejoras que rondan el
15%, pero los usuarios avanzados pueden alcanzar sobre un 50% de
aumento.
Pero, ¿cómo se realiza un overclock? No hay una
respuesta única, pues dependiendo del equipo y el grado
de velocidad que se desea alcanzar, el procedimiento puede ir desde
unos simples cambios en la BIOS hasta cirugía mayor con
soldadura, siempre en busca de aumentar artificialmente el flujo
de electricidad.
De la misma forma, no todos los computadores son igual de susceptibles
al proceso. Según el sitio especializado Help
Overclocking,
los chips de Intel son más
favorables a estas prácticas que los de AMD, debido a que
el primero deja mayor margen entre la velocidad de fábrica
de un procesador y sus máximas posibilidades. Otro sitio,
SysOpt.com,
ofrece una completa base de datos sobre los chips de ambas empresas,
a fin de
que el usuario conozca el margen de funcionamiento de su equipo.
Por ejemplo, en ella se apunta que un AMD Athlon de 1.5 Ghz puede
alcanzar realmente hasta 2.3 Ghz, mientras que un Pentium 4 de
3.1 Ghz, es capaz de llegar a unos sorprendentes 5.0 Ghz luego
de someterse al overclock.
Desde luego, tanta maravilla no podía estar exenta de riesgos.
Aumentar el flujo de electricidad sobre los componentes eleva también
en ellos nivel de calor que se genera, pudiendo dañar el
computador de forma desastrosa. Es por eso que estas maniobras
usualmente
exigen la instalación de un equipo de ventilación
o refrigeración mejorado, a fin de disipar la temperatura.
Otro punto a considerar es que un overclocking –exitoso
o no– invalida automáticamente la garantía
del fabricante, por lo que debes estar muy seguro y estudiar detalladamente
el proceso antes de probarlo en tu equipo (y claro, menos en uno
ajeno).
Saber a quién
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