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La evolución de esta nueva guerra mundial por la propiedad
del software ha estado llena de sorpresas dignas de una película
de suspenso.
Las campañas a favor y en contra se han inflamado con asociaciones
como la EICTA o la CompTIA,
creadoras del sitio propagandístico
Patents4Innovation,
enfrentadas a las comunidades de código libre cuyos mayores
exponentes están en la Foundation for a Free
Information Infraestructure y su sitio dedicado Protect
Innovation junto al cosmopolita
No Software Patents!.
Cual proselitistas político, todos dicen representar a
las pequeñas y medianas empresas de Europa, así como
el interés de los usuarios.

Tras años de tramitación, en noviembre de 2004 el
Parlamento Europeo se aprontaba a decidir sobre el proyecto y pocos
se atrevían a pronosticar una victoria pues las votaciones
parecían empatadas, con muchos de los miembros absteniéndose
al debate. Sin embargo, repentinamente el gobierno polaco cambió de
postura y rechazó la aplicación de las patentes,
forzando a una revisión más exhaustiva del proyecto.
La comunidad de código libre celebró la acción,
mientras se filtraba a la prensa una carta de las filiales en Polonia
de Siemens, Philips, Nokia, Ericsson y Alcatel, amenazando con
'reconsiderar' sus inversiones en ese país si el gobierno
no 'reconsideraba' su postura. Varsovia anunció que no volvería
a detener el proyecto, aunque se sumaría a las posturas
de otros países que solicitaran una revisión.
Aquella no fue la única denuncia contra la presión
de las transnacionales. En enero de este año, un periódico
danés informó que Microsoft habría amenazado
al gobierno de ese país con retirar 800 puestos de trabajo
si rechazaba el proyecto de ley. Las acusaciones se suman al entusiasta
rol de Irlanda en el proceso, cuyo crecimiento sostenido en las últimas
décadas se debe, en gran medida, a las empresas informáticas
estadounidenses que sentaron base en la isla.
Precisamente para contrarrestar el peso empresarial, tres celebridades
del código libre mundial se unieron en un comunicado contra
las patentes que se difundió a fines del año pasado.
Linus Torvalds, creador de Linux; Michael Widenius, co-fundador
del sistema de base de datos MySQL y Rasmus Lerdorf, padre del
lenguaje PHP dieron a conocer su preocupación por el proyecto
en trámite.
"Las patentes de software son peligrosas para la macroeconomía
y en particular para la economía europea. Mientras los derechos
de autor ayudan a los autores de software de forma justa al estar
disponibles para todos, las patentes los privan de sus propias
creaciones, estableciendo la ley del más fuerte y provocando
más injusticia que justicia", alegaron.
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