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El día que los gerentes de recursos humanos descubrieron
la mensajería instantánea, dejó de ser una
entretención para convertirse en una herramienta. No es
para menos: el sistema permite mantener una comunicación
constante entre los empleados e incluso con clientes y proveedores.
A este respecto, la consultora Gartner estima que las empresas
actualmente utilizando la MI basarán en ella al menos un
50% de su comunicación con los clientes, ahorrando grandes
sumas en llamados telefónicos, sobre todo larga distancia.
Los datos de Radicati Group también son claros en este
sentido. Un 85% de las empresas encuestadas en los Estados Unidos
declaró estar usando (o permitir) los programas de mensajería
instantánea, con empleados promediando 158 mensajes al día.
De ellas, un 44% lo hace para aumentar la comunicación interna,
un 33% para reducir el gasto telefónico y un 11% buscando
aumentar la productividad.
Es que la posibilidad de saber siempre quién 'llama', qué quiere
o decidir cuándo se contesta - y sin abandonar el puesto
de trabajo - puede favorecer las condiciones laborales.
Las perspectivas de negocios de la MI eran tan brillantes que
en 2003, AOL, Yahoo y Microsoft lanzaron versiones corporativas
de sus programas esperando que mejoras en la seguridad y control
del servicio atrajeran a las empresas. Desafortunadamente para
ellos, el mercado no creyó necesario pagar por algo que
puede usarse gratis y hoy sólo Microsoft mantiene sus pretensiones,
dentro de paquetes integrados.
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