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Empezó como una diversión adolescente, pero en menos
de diez años logró convertirse en una forma de comunicación
que rivaliza con el teléfono o el correo electrónico.
Según datos de Radicati Group, en 2004 se contabilizaron
más de 362 millones de usuarios en todo el mundo, proyectándose
que escalará hasta los 670 millones para 2008.
Hablamos de la mensajería instantánea (MI), un sistema
que permite a los usuarios mantenerse conectados unos con otros
y 'hablar' (escribirse) al instante, sin necesidad de abandonar
lo que estaban haciendo. Aunque existen varios programas y redes
que permiten conectarse gratuitamente, tres son los gigantes que
concentran el mayor número de suscriptores: AOL Instant
Messenger, Yahoo Messenger y MSN Messenger. Este último
el más extendido en nuestro país.
Aunque la mensajería instantánea comenzó a
masificarse en 1996 con la llegada del veterano ICQ, no fue sino
hasta el despegue de la banda ancha que se convirtió en
un verdadero fenómeno. De hecho, un estudio de AOL -actual
propietaria de ICQ- descubrió el año pasado que
un 71% de los usuarios de MI cuentan con banda ancha, mientras
que el 29% reconoció pasar más tiempo conectado gracias
a ella.
El atractivo de la MI es fácil de entender. A través
de una lista de contactos sabremos de inmediato si una persona
se encuentra conectada a Internet, pudiendo establecer una 'conversación'
con ella o con varias al mismo tiempo, mientras expresamos nuestros
estados de ánimo con imágenes (avatares) o emoticonos.
Esta mezcla de chat y correo electrónico también
puede ser utilizada para transferir archivos, e incluso para lanzar
conversaciones de voz o videoconferencia.
Sí, las posibilidades de la MI son ilimitadas, y no obstante
muchas personas la ocupan para mantenerse en contacto con sus familiares
o amigos, las empresas también han comenzado a descubrir
sus beneficios... y los peligros que acarrea.
Ventajas de
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