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¿Ustedes pensaban que las empresas se conformaban con lanzar
un consumible al mercado? En Xerox comprobamos como químicos
e ingenieros se mantienen en actividad constante para mejorar el
producto, no sólo en términos de calidad, sino también
de nuevos componentes que permitan abaratar costos. El lugar es
una especie de laboratorio del color, con manchas por todas partes
y barriles misteriosos que etiquetados como "Componente Experimental
X-1921".
Con lentes de seguridad provistos al comenzar el recorrido, pudimos
comprobar cómo la tinta es sometida a diferentes pruebas
de frío, calor, fuerza, etcétera; para luego medir
la nitidez de sus colores y su compatibilidad con los equipos ya
existentes, antes de pasar a la línea de producción.
Si un cliente demanda tinta con características especiales,
el equipo se aboca a cumplir sus exigencias incluso a nivel de
consistencia molecular.
Aunque pueden agregarse múltiples aditivos para mejorar
las tintas, los componentes principales siempre son los mismos:
resina derivada del aceite, grasa vegetal, plástico y savia
de árboles. Según la gente de Xerox, esta selección
natural asegura que los consumibles no sólo serán
seguros para el ser humano, sino más seguros para el medio
ambiente.
En el segundo edificio, Xerox ha montado la fábrica de
los cabezales de impresión y otra circuitería que
por su complejidad no puede ser derivada a países asiáticos.
En ella se sigue un proceso que involucra el uso de láminas
finísimas de acero inoxidable y oro, a través de
las cuales se realizan 236 minúsculas perforaciones. Sí,
adivinaron; son los agujeros a través de los que fluirá la
tinta hacia el papel una vez derretida. Estos son tan ínfimos
que los empleados responsables deben permanecer en cámaras
aisladas para evitar que las partículas del aire las obstruyan.
La tinta que pasará a través de ellos tampoco puede
ser dejada al azar. Las mismas instalaciones consideran un departamento
de control de calidad, encargado de tomar varias muestras en cada
partida, para asegurar que la consistencia y propiedades de la
tinta cumple con las especificaciones.
Finalmente, el tercer edificio congrega la producción y
reúne las piezas enviadas desde otros lugares para configurar
los nuevos equipos. En su interior trabajan más de 300 empleados,
y lamento que la política de seguridad de Xerox no haya
permitido tomar fotografías de la bodega, un lugar impresionante
donde se almacenan en anaqueles gigantescos los productos antes
de ser embarcados a su destino.
Otra labor de esta instalación es diseñar el proceso
de fabricación de los nuevos equipos, simulado con prototipos
sobre una línea de producción igual a la que Xerox
posee en Malasia. Sobre sus líneas rotatorias desfilan las
máquinas hasta que un operario se hace cargo de su configuración,
para derivarla hasta otra línea con destino a empaque.
Por cierto, llama la atención como Xerox tiene una fuerza
de trabajo muy diversa étnica y culturalmente. No sólo
sus directivos provienen de países como Francia, Polonia
o China, sino que en sus pasillos la información está desplegada
en varios idiomas, a fin de facilitar a todos la información
sobre medidas de seguridad o condiciones de trabajo.
La cultura empresarial en esta empresa parece ser distendida.
Muñecos con tarjetas se alzan en las oficinas y las bromas
se cuelgan de los pasillos, pero también se desprende un
mensaje muy claro desde el centro de la producción: Xerox
quiere volver a ser la número uno en información
y esta es la oportunidad para lograrlo. Ahora la respuesta está en
los consumidores. |