Cual David contra Goliat. Ni aún los videntes más
dotados habrían previsto que un inquieto muchacho de apenas
19 años causaría a Microsoft uno de sus mayores dolores
de cabeza en los últimos años.
¿Creen que
eso es ser precoz? A los 14 años, Blake Ross ya se había
enrolado como voluntario en el grupo Mozilla –institución
a cargo del código del navegador Netscape– con una
participación tan destacada que la empresa acabó contratándolo
cuando aún no terminaba su educación primaria.
Pero el idilio duró poco. Cansado de ver a Netscape hundirse
frente a Internet Explorer debido a errores comerciales y de diseño,
Ross decidió tomar el núcleo central en 2002 y apartarse
para crear su propio navegador. Bajo la premisa de que fuera ligero,
seguro y fácil de usar, se asoció a sus ex compañeros
en Mozilla Dave Hyatt y Ben Goodger para dar vida un año
después al programa que sería conocido como Firefox.
Así, mientras el navegador de Microsoft quedaba cada vez
más en entredicho debido a sus fallos de seguridad, Firefox
comenzaba a tomar ventaja de ello promoviéndose de boca
en boca como una alternativa gratuita. Pronto fue evidente que
el programa no sería uno más del montón al
lograr que, por primera vez en su historia, Internet Explorer bajara
su cuota de mercado a menos del 90%.
Hoy, con más de 60 millones de descargas de Firefox y una
nueva versión 1.1 ad portas, Ross cursa estudios en la prestigiosa
universidad de Stanford mientras prepara una nueva y misteriosa
empresa. No lo pierdan de vista. Algunos dicen -ironías
aparte– que es el próximo Bill Gates.
En Mouse Digital quisimos preguntarle su visión sobre el éxito
de Firefox y algunos de sus competidores, el código libre
y otras tecnologías. Esperábamos respuestas contundentes.
No nos defraudó.
"Esto ya no es un
juego sólo de entusiastas" >> |