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Como hemos visto, Jaws es una pieza clave para abrir el mundo de digital a los no
videntes. Dangelo Guerra aprendió a trabajar
en el PC con la ayuda de sus amigos que le leían la pantalla,
sin embargo sólo al usar el programa pudo comprender
las cosas que ya había aprendido.
Pero siempre existe un problema. El software tiene un costo muy elevado:
aproximadamente un millón de pesos, por lo que no está al
alcance de cualquier persona. Irma Parodi explica que además
muchos de los usuarios del cibercafé ni siquiera poseen
un computador en su hogar.
En todo caso, la Biblioteca acaba de ganar un nuevo proyecto a
través de la Fundación Andes, gracias al cual podrá renovar
todos los equipos del recinto y los antiguos se los venderán
a sus usuarios a un precio al alcance del bolsillo.
Por su parte, aunque Le Foulón puede
ayudar a conseguir el software para una persona
no vidente que cuente con un computador, lo reserva a casos excepcionales, pues prefiere privilegiar a comunidades de usuarios. En todo caso el tema del software es es sólo un factor
de este problema. Así como la ciudad no tiene rampas para
silla de ruedas en todas las esquinas y sólo algunas estaciones
de metro cuentan con ascensores, Internet está llena de
sitios donde los no videntes deben sortear una serie de obstáculos.
La falta de orden en los enlaces (links), así como el uso de algunas
herramientas de diseño como Flash, son barreras que se interponen
en la navegación de los usuarios no videntes, impidiéndoles
acceder a gran parte de los contenidos de Internet.

Freddy Muñoz, que tiene discapacidad visual y es uno de
los monitores del cibercafé de la Biblioteca, explica que
el programa Jaws no puede leer imágenes, sólo indica
que están frente a una. Lo que se transforma en un problema
cuando los creadores de las páginas no agregan una breve
descripción de las fotos o gráficos.
No son muchos los sitios chilenos que se preocupan por este "público" -como
si lo hacen Fonadis.cl, CTC.cl y Bibliociegos.cl, según
Muñoz- a pesar de que existen muchas herramientas para hacer
las páginas más accesibles.
De ello pende hacer la diferencia para que el mundo digital no sea tan excluyente como es el mundo real.
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Cómo
ayudar
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La
Biblioteca Central para ciegos recibe donaciones de casetes
vírgenes, CDs y disquetes. Además, invita
a voluntarios a realizar lecturas de libros, que son grabadas
para llevar la literatura a
los
no videntes.
Contacto: Rafael Cañas 165, Providencia.
Fono 235-6891. bccchile@bibliociegos.cl.
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