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Germán Tejos no puede ver, pero todas las semanas se sienta
frente al PC a leer diarios, navegar por la Web y chatear en Messenger.
Nunca imaginó que podría conocer el contenido
de las páginas de los periódicos sin depender de otra
persona, pero ahora lo hace solo, gracias a que el computador le "lee" las
teclas que pulsa y cada uno de los elementos presentes en la pantalla.
Germán es usuario de la Biblioteca
Central para Ciegos,
ubicada en Providencia y donde en el año 2002 se
creó el primer cibercafé en
Latinoamérica para no videntes.
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Germán
Tejos es usuario, monitor y además se encarga
de la mantención de los computadores en el cibercafé de
la Biblioteca Central para Ciegos.
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En ese lugar, gracias a computadores equipados con el software
Jaws -que
traduce los comandos a voz- se rompen las barreras que impiden
a las personas ciegas utilizar un PC, ya sea para escribir
en un procesador de texto, copiar un CD, trabajar en planillas
de cálculo o navegar por la Web.
No necesitan utilizar el ratón, sólo las flechas de un
teclado convencional. Además, los usuarios pueden escanear
un texto y traducirlo a Braille con el programa Open
Book, que
luego pueden imprimir en un equipo especial.
Irma Parodi, gerente de la Biblioteca, explica que la iniciativa
de crear un cibercafé para discapacitados surgió de
un grupo de no videntes usuarios de la biblioteca. Ellos se enteraron
de la existencia del programa Jaws y crearon un proyecto que presentaron
junto con voluntarios e integrantes del directorio de la Biblioteca
Central.
Los usuarios de la Biblioteca también pueden acceder a
capacitación, mediante cursos de computación que
se inician con el aprendizaje del uso del teclado.
"Cómo utilizar Excel" fue el último curso
dictado en la Biblioteca, gracias a lo cual las personas que trabajan
en comercio podrán contar con esta herramienta clave. Dentro
de los nuevos proyectos está el que aprendan a crear su
propios sitios Web.
La encargada de la institución cuenta que gracias a estos conocimientos los alumnos
de la Biblioteca tienen mayores posibilidades de insertarse en
el mundo laboral, informarse y entretenerse. "Lo más
importante es que sean independientes, darles herramientas para
que ellos accedan por sí mismos a la información",
asegura Parodi.
Pero la Biblioteca Central no está sola en esta iniciativa. Ocho días marcados a fuego en la mente de un hombre ayudan desde hace once años a cambiar las expectativas de cientos de ciegos del país en torno a la computación...
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