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En la actualidad, la industria del software representa un 3% de las exportaciones totales de Uruguay. A través de su programa Uruguay XXI, el Estado clasificó las iniciativas empresariales según sus necesidades de apoyo en grandes compañías ya consolidadas, medianas que requieren asistencia para ampliarse, empresas nacientes en busca de acceder a mercados extranjeros e incluso profesionales de la tecnología con necesidades de capacitación en el ámbito empresarial.
Precisamente, la semana pasada se desarrolló en Santiago y Valparaíso la XIV Asamblea General de ALETI, la Asociación Latinoamericana de Entidades de Tecnología de Información. Entre sus asistentes estaba Juan Manuel Urraburu, quien representaba a la Cámara Uruguaya de Tecnologías de Información (CUTI) y con quien tuvimos oportunidad de conversar.
¿Cómo percibe usted el nivel de producción del software latinoamericano?
Pienso que en Latinoamérica tenemos una gran oportunidad. Estamos rodeados por grandes talentos y por ejemplo, en el caso de Chile, ya existe una plataforma consolidada desde la cual atacar otros mercados. Además estamos en una región ajena al fenómeno del terrorismo, con economías estables... ahora es sólo un asunto de esfuerzos.
Y a propósito, ¿cuáles considera los principales obstáculos para el desarrollo de la producción de software en nuestros países y especialmente en Chile?
¿Sabes cuál es la principal barrera? (se toca la sien con la mano): Es mental. Es el problema de no proponérselo. Considera que Chile es un país con un mercado interno pequeño, pero insiste en competir dentro, mientras en Uruguay, con apenas tres millones de habitantes, tenemos negocios con 54 países. Chile puede seguir esa senda también y tengo la impresión de que las últimas señales de su Gobierno van encaminadas en el sentido correcto.
Hace un tiempo asistí a una conferencia en que la Asociación de Distribuidores de Software (ADS) vinculaba la falta de medidas para proteger la propiedad intelectual de los programas al escaso crecimiento de esta industria en Chile. En el mismo sentido, mencionaban el caso de Uruguay como un país cuya legislación favorecía el desarrollo. ¿Necesitamos leyes más estrictas en materia de piratería?
Es que la legislación existe... el problema es cultural. Nuestra gente sabe lo que significa robarse un auto, pero no entiende que tomar software sin pagar es ilegal. Por lo mismo estamos trabajando en las escuelas y otros establecimientos educacionales para crear conciencia. La piratería es un tema que debe preocuparnos a todo nivel pues afecta la posibilidad de generar empleos, y ojo, que hablamos de empleos bien remunerados.
Finalmente, ¿cuál cree usted que es el rol de los gobiernos en el fomento a la industria del software?
Las autoridades deben sentarse en la misma mesa con las empresas para planificar una estrategia como país. Al respecto destaco mucho la iniciativa de la Agenda Digital impulsada por Chile, proyecto que Uruguay también está desarrollando en forma similar.
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