Con la idea de que los computadores no sólo estimulen la
vista y el oído,
sino también los demás sentidos abandonados
hasta ahora por la industria tecnológica, la empresa TriSenx vende
en US$369 (unos $200 mil chilenos) un periférico -llamado Scent
Dome- que libera esencias
aromáticas.
La idea es que las personas puedan sentir olores a través
de la web. Los usos son variados. Por ejemplo, al comprar
un perfume poder probarlo antes de pagar, enviar
un mail
con fragantes
rosas
o realizar charlas en Power Point con diapositivas aromáticas,
para generar una "atmósfera" relacionada con lo que
se expone.
El dispositivo funciona con 20 esencias que se pueden combinar,
permitiendo crear nuevos olores. La recarga cuesta
US$48 dólares
($26.000 pesos chilenos, aproximadamente)
y consiste en una especie de cartridge que almacena los perfumes.
Si bien las personas ya pueden experimentar con los olores utilizando
Scent Dome en sus casas y disfrutar de una sesión de aromaterapia
sentadas en el computador, el resto de las posibilidades dependen
del éxito que tenga TriSenx en las empresas con sitios Web.
Por ejemplo, una de las posibilidades comerciales que los creadores
le ven al oloroso aparato es que la página de un hotel que
está a la orilla de la playa puede ofrecer el aroma del
mar, para hacer más atractiva su oferta. Sin embargo, los
usuarios del dispositivo no podrán olfatear las páginas
web hasta que éstas incluyan un código de aromas
en sus diseños.
Delicias en el PC
La idea de apelar al sentido del olfato no es nueva. En los años
'50 la industria cinematográfica patentó el Smell-O-Vision,
donde un dispositivo instalado bajo los asientos emitía
aromas. En 1960 la película "Scent of Mystery"
de Mike Todd Junior utilizaba este novedoso sistema, que fue poco
exitoso porque los olores eran más parecidos a un insecticida
que a una fragancia natural.
De hecho, en un
sitio web se afirma que la revista Time realizó una
dura crítica
a la película diciendo: "Los espectadores probablemente
estarán de acuerdo en que el olor que más les gustó fue
el del intermedio: aire fresco". Pero sentir olores a través del computador no es la idea
más osada que se les haya ocurrido a los diseñadores
de software y hardware. Por ejemplo, está el TasteScreen que
es un prototipo pensado para apreciar sabores a través de
la pantalla del PC.
La
idea de Dan Maynes-Aminzade, su creador, es que funcione por medio
de 20 cartuchos de esencias combinables, que se comunican
con el computador a través de puertos USB. Cuando reciben
una orden dejan escurrir líquidos con sabores por la pantalla
del equipo, que según el autor no afectarían la
visibilidad.
El único problema es que el usuario debe
lamer la pantalla para saborear. Un ejercicio no muy elegante y
poco
sabroso al tratarse
de computadores compartidos como en el caso de un cibercafé.
Quizá por esa misma razón Maynes-Aminzade inventó otro
prototipo para estimular las papilas gustativas -aunque el anterior
es su favorito- que consiste en un dispensador que expulsa gomitas
con sabores, según el impulso que reciba el computador.
Sin embargo la combinación es mucho más limitada.
Con mucho tacto
En materia de tacto ya existen varios productos en el mercado
que permiten estimular este sentido. Conocidos son los joystick
que vibran y hacen sentir los disparos en las manos, al igual que
los manubrios para juegos de autos, donde el usuario experimenta
las texturas de los distintos tipos de terreno, los saltos y el
motor al acelerar.
Hace un tiempo en Estados Unidos se lanzó al mercado una
tecnología usada en algunos mouse llamada TouchSense,
que permite sentir los objetos que hay dentro de la pantalla. Por
ejemplo, al arrastrar una ventana se experimenta resistencia. Este
ratón puede simular superficies rígidas, elásticas,
rugosas y líquidas, así como también resortes
y vibraciones. El más conocido es el Nostromo
n30 Game Mouse que tiene un valor de US$45,59
(unos $24.800 chilenos).
Pero el desarrollo del sentido del tacto no sólo se limita
a la entretención. Así lo demuestra una investigación
del laboratorio de realidad virtual de la Universidad
de Buffalo para desarrollar un guante que permitirá ampliar
la telemedicina (medicina a distancia).
El prototipo fue creado para realizar palpaciones a nivel de
abdomen y compartir la sensación experimentada. De este
modo un doctor en Chile podría consultar sobre un diagnóstico
a un colega en Estados Unidos, quien al ponerse el guante palpará lo
que el chileno está tocando. Los alcances comerciales
de este invento permitirían, por ejemplo, a un comprador
de ropa por Internet tantear la calidad y textura de la tela. Veo, veo
La vista y el oído son los sentidos más estimulados
en la industria de la computación. Al trabajar, navegar
por Internet y jugar la vista es bombardeada por un sinnúmero
de imágenes. Hoy en día lo más novedoso es
el desarrollo de las iconografías tridimensionales, pero
ya no se trata de representaciones planas que simulan -por medio
de efectos de luz y sombra- tener tres dimensiones.
Tampoco estamos hablando de los típicos lentes 3D que le
dan volumen a la imagen, sino de pantallas en cuyo interior se
despliegan figuras similares a las de los hologramas. Se trata
de Perspecta
Spatial 3D, una
pantalla con forma de bola de cristal que cuesta unos US$45.000
(aproximadamente $24.525.000 chilenos) cuya imagen se puede ver
en 360 grados.
Finalmente, en cuanto al sentido de la audición la tendencia
es a mejorar la calidad y aumentar las sensaciones acústicas
percibidas en la realidad, también de manera tridimensional,
con sonidos provenientes de diferentes puntos.
¿Y que pasa con el sexto sentido? ¿Será posible un computador
capaz de prever el futuro, que experimente Deja Vú y que perciba
a los
muertos? Tranquilos: resolvamos primero nuestros sentidos más terrenales.
|