Patentar las ideas y los inventos es la única forma de
evitar que éstos sean copiados por terceros y de acceder
a los beneficios que existen para los creadores: reconocimiento,
recompensas materiales o venta de los derechos.
En Chile, este trámite se realiza en las oficinas del Departamento
de Propiedad Industrial (DPI), perteneciente al Ministerio de Economía,
ubicadas en Moneda 970, pero también a través del
sitio web de esa entidad.
Desde el 2003 existe esta modalidad, que además de evitar
la visita a las dependencias del DPI permite acceder desde cualquier
punto del país. En el sitio están disponibles todos
los documentos que hay que llenar, además de la información
necesaria para saber qué pasos
se deben seguir.
Los derechos industriales que concede el DPI son cuatro: patente
de invención, patente de modelo de utilidad, registro de
diseño industrial y registro de marca
comercial.
En el sitio, una vez que se ha iniciado el proceso los usuarios
pueden consultar el estado actual de su solicitud y luego requerir
los títulos y certificados de derechos de propiedad industrial,
además de hacer los pagos en línea.
Ojo, que hay ciertas condiciones para poder patentar un invento.
Por ejemplo, éste debe ser una solución nueva a un
problema técnico, o sea tiene que ser susceptible de aplicación
práctica en la industria y no puede consistir en un hallazgo
de una ley de la naturaleza. El carácter de nuevo es sumamente
importante y cualquier divulgación atenta contra este elemento.
En el DPI recomiendan, sobre todo a las universidades, cuidar
este último punto ya que muchas veces los investigadores
publican los resultados de sus trabajos antes de pensar en patentarlos.
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