Caímos redonditos. Durante semanas, tanto la prensa nacional
como internacional estuvo pendiente de aquel prodigioso robot capaz
de sondear las entrañas de la tierra buscando minas (explosivas), tesoros o cuerpos. Por fin Chile podía lucir un adelanto digno de una nación desarrollada... ¿y qué pasó?
No lo sé. En alguna parte entre reactores atómicos, baterías de 12 voltios y antiplasma, teoría del caos y cadenas de ADN, Arturito se nos comenzó a caer. Pronto, el artefacto no resistió el menor análisis académico y cayó en el descrédito absoluto: habíamos sido engañados.
Pero no se sientan mal. Siguiendo aquel sabio adagio de que "mal de muchos, consuelo de tontos", les presentamos una pequeña selección de alucinaciones tecnológicas que hicieron noticia en los últimos años y luego se disolvieron en el olvido o la ignominia.
(Qué ni siquiera eso hayamos inventado... )
Our First Time
Nos acercábamos al fin del siglo y todo el mundo parecía maravillado con las posibilidades de este nuevo juguete llamado Internet. Cada día surgía un nuevo proyecto sobre la Web, a cual más disparatado, hasta que una tarde de 1998 el público quedó realmente estupefacto.
Diane y Mike, una pareja de jóvenes que acababan de cumplir su mayoría de edad y graduarse del colegio, habían decidido perder su virginidad juntos, transmitiendo en vivo por la red aquel momento como una forma de celebrar "la creación de la vida". ¿La fecha? El 4 de agosto. ¿La hora? 9 de la noche.
Como era de imaginar, los internautas se volcaron en masa al sitio Web para leer los pormenores del evento, mientras que en todas partes se producían debates sobre los alcances mediáticos de la red, el resguardo de la intimidad, la moral o la inmortalidad del cangrejo. De hecho, el sitio se hizo tan popular que colapsó varias veces, debiendo cambiar a un servidor más grande que soportara la carga.
Sin embargo, el verdadero escándalo estalló un día antes de la fecha acordada, cuando el principal auspiciador del encuentro amoroso – el sitio para adultos Internet Entertainment Group (IEG) – reveló a la prensa que 'habían sido engañados' y que todo se trataba de una estafa.
Sucede que la historia fue planeada por un actor y cineasta amateur llamado Ken Tipton, quien acordó llevarla a cabo con dos colegas actores – Michelle Parma y Ty Tylor – para que encarnaran a los jóvenes enamorados.
Su idea era promover una "actitud sexual responsable", por lo cual durante el encuentro llevado a cabo en un motel, ellos se arrepentirían a último minuto y optarían por dejar el sexo para cuando terminaran la universidad. Fin. ¿Lindo, eh?
Aquí las versiones de ambos difieren, pues mientras IEG alegaba que Tipton en realidad quería cobrar cinco dólares a cada espectador antes de acceder al video, el cineasta se defendía acusando a la empresa de sabotear su proyecto desviando el tráfico del sitio Web para sus propios intereses. La discusión acabó en tribunales y los internautas nos qued... es decir, se quedaron con las ganas de ver consumada aquella poética relación.
Hoy, el sitio Web de Our First Time está en venta y sólo contiene publicidad pornográfica.
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