Al entrar al museo –ubicado temporalmente en Matucana 464, metro Quinta Normal- una de las primeras apariciones es una máquina de esas tipo acuario en cuyo interior hay varios peluches y que por una moneda de $100, se despliega una mano metálica para intentar agarrar alguno.
Esta vez, en vez de peluches, encontrarás un grupo de muñecas iguales y una proyección en la pared de tomas de cámara al espectador y al interior de la máquina. Por los mismos $100 el mecanismo se activa y el usuario podrá llevarse a casa –si es que tiene suerte- un “pedazo” de la obra. Según sus creadores, esta instalación es también una vitrina donde se exhibe el comportamiento del público, que depende del éxito de la operación.
Más allá, el hall central pareciera estar siendo consumido y apropiado por la tecnología. Por uno de los pilares del museo trepan cual enredaderas televisores viejos, teléfonos, video grabadores y cintas de cassette y VHS que sofocan a aquella arquitectura clásica, blanca y pulcra. Tecnologías que se apoderan de los espacios y que invitan al espectador a manipularlas.
En el segundo piso, hay una sala con varios computadores donde cada uno de ellos presenta un proyecto distinto. Dentro de lo más novedoso hay un software llamado “Suicide Letter Wizard” para Microsoft Word. Se trata de una carta suicida tipo, que funciona con la misma lógica de los ayudantes para currículo, donde el usuario va eligiendo los parámetros que más se acerquen a su “necesidad”. Por ejemplo, uno de los pasos es elegir la razón del suicidio: económica, laboral, romántica, depresiva, etc. La carta creada puede ser impresa como recuerdo.
Otra de las propuestas innovadoras es la del colectivo [EpidemiC] que presenta un video donde uno de sus integrantes recita nada más y nada menos que el código fuente del virus informático “I Love You”.
Dentro de las proyecciones con data show está la obra de Claudia Kemper “Cavando sobre mojado”. Un video instalación, donde la imagen es proyectada dentro de un gran cono de género, produciendo un efecto de remolino succionador. Y Jacob Schaible presenta “Black rain”, instalación conformada por una piscina negra junto a una proyección en la pared, donde la sombra de una persona levanta una especie de palo de jockey y golpea sorpresivamente el agua de la piscina que comienza a salpicar.
La invitación queda hecha para disfrutar de una muestra entretenida e interactiva que estará abierta hasta este domingo. El horario es de lunes a sábado de 14 a 22 horas y domingo de 12 a 22 horas y acá podrás ver el video promocional. |