Es bien sabido que ya no es necesario pagar un pasaje de avión para visitar los grandes museos de arte, ya que gracias a Internet es posible acceder virtualmente a estos lugares. Y aún más: hoy en día son los mismos artistas quienes deciden mostrar sus obras, comentarlas y abrir un espacio para que las personas les dejen sus opiniones.
Aquellos tiempos donde el público estaba limitado a ver las obras entre las paredes de un museo y leer el catálogo para conocer un poco más sobre el artista, están llegando a su fin.
A través de las bitácoras y las páginas web, hoy en día son los artistas quienes “cuelgan” sus obras en la red a disposición de los espectadores y muchos de ellos también suben reflexiones sobre el arte y su trabajo, cuentan un poco sobre su vida e incluso entregan su correo electrónico. Espacios virtuales, donde el público conoce de primera mano las inspiraciones y motivaciones que hay detrás de alguna obra.
Desde Puerto Montt y disfrutando de los beneficios de vivir en una ciudad wireless, el pintor Sergio Lay día a día desarrolla nuevas reflexiones que luego sube junto a sus obras: “Mi trabajo ya no queda perdido al interior de una galería o de mi taller. Ahora puedo estar en la Carretera Austral y pedir en una escuelita que me faciliten un rato de conexión y convierto un supuesto estado de soledad y distancia en una presencia permanente. Quienes se interesen en mi manera de operar como artista pueden seguirme por dónde sea y quienes deseen conversar de algo específico pueden abrir un espacio de diálogo”.
Al conectarse a la bitácora de Sergio Lay la pantalla del computador se tiñe con los colores del crepúsculo, allí están sus obras formadas principalmente por paisajes que experimentan los cambios de la luz y de la sombra, donde cada mancha de color se diluye en la siguiente. Múltiples imágenes digitales, tomadas por el mismo Lay, se agrandan al hacer un clic sobre ellas.
Un lugar donde el artista también comparte sus pensamientos sobre el arte y sus pinturas, entre otras cosas: “Ocupo largas horas de mis días en que mi mente, mis reflexiones y mis trabajos se ordenen”, cuenta Lay. Por otra parte, a través de esta bitácora va construyendo una especie de biblioteca virtual, donde sube trabajos realizados años atrás y textos que ha ido desempolvando para que estén disponibles cuando alguien desee conocer más sobre él.
Un espacio al cual Lay le ha dedicado tiempo y trabajo, esfuerzo que sin duda será agradecido por el visitante, quien no sólo podrá ver algunas pinturas del artista, sino que también conocerlo un poco más a través de reflexiones como ésta: “Practicar la pintura, no es más que enfrentarse a uno mismo, a sus condiciones y talentos propios... sin escuchar a los demás... escuchar el sonido de lo que está fuera de uno como paisaje cruzando fuerzas con lo que existe al interior, al margen de los pensamientos”.
Quizá para Sergio Lay la ventaja más importante de Internet es la conectividad, donde cada link en un sitio es una puerta hacia otro espacio: “Yo hago link de tu página y tu haces link de la mía en la tuya… unidos hacemos red… ¡te fijas!… de una manera abierta y transparente, se hace cultura”, explica.
Y por otra parte Lay destaca que el artista adquiere independencia, pues él mismo puede vender sus obras a través de la red: “Ahora pertenezco a una gran ciudad virtual que se llama Internet y en ella tengo mayor autonomía y derechos, sólo debo aprender un nuevo lenguaje y unir mi mente a la de otros que desean un mundo global”, concluye.
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