Desde los primeros compendios de Aristóteles a la biblioteca de Alejandría y desde el Lexicon de Harris hasta la Encyclopédie de Diderot, los sueños del ser humano por reunir en un solo lugar todo el saber de su época nunca generaron un resultado tan formidable como la Wikipedia. Hablamos de una obra cuyo acceso es gratuito, con más de 2.6 millones de artículos en 205 idiomas, creados y editados cada día por un equipo que supera los 45 mil voluntarios registrados en todo el mundo... sin contar los colaboradores anónimos.
Pero tras años de un escepticismo insulso y críticas veladas, el primero de diciembre echó un balde de agua fría sobre los wikipedistas cuando Adam Curry, ex VJ de la cadena MTV y reconocido pionero del podcasting, fue 'descubierto' editando el artículo sobre estas transmisiones de audio portátiles no sólo para enfatizar su rol, sino también para borrar un párrafo entero dedicado a Kevin Mars, un ingeniero de Technorati que había demostrado el concepto antes que él.
Gracias a un trabajo de seguimiento de su dirección IP – la identificación de cada computador en Internet - Curry fue presionado a reconocer su falta. Y probablemente todo pudo quedar en la excepción que confirma la regla de no ser por una carta editorial aparecida sólo dos días antes en el diario USA Today.
En ella, el veterano periodista John Seigenthaler atacó a la enciclopedia tras descubrir que una de sus entradas lo vinculó falsamente por 132 días como sospechoso del asesinato del senador Robert Kennedy, de quien había sido asistente en los 60. Y no sólo eso: el artículo también informaba sobre una supuesta permanencia en la Unión Soviética durante los tensos años de la guerra fría, sólo para regresar a los EE.UU. para establecerse como empresario.
El daño no se circunscribía a la enciclopedia. Dos sitios que se sirven de ella – Reference.com y Answers.com – también habían publicado la información, retirándola a petición del afectado.
Valiéndose de la IP registrada en el sistema, Seigenthaler intentó obtener la identidad del autor tanto del fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, como de BellSouth, propietaria del número. Pero mientras el primero le aseguró no almacenar más información sobre sus colaboradores anónimos que la mentada dirección, la compañía de telecomunicaciones señaló no tener la obligación de entregar salvo mediante una orden judicial.
El periodista se sintió desamparado. "Naturalmente quería desenmascarar a mi 'biógrafo' y me interesa que la gente sepa cuan deficiente e irresponsable es la Wikipedia como herramienta de investigación", escribió en su carta al matutino.
Pero Siegenthaler no fue el primero. A mediados de octubre y ofuscado porque un colaborador anónimo insistía en injuriarlo a través de la enciclopedia, Daniel Brandt comenzó un díscolo sitio con críticas a la iniciativa llamado Wikipedia Watch. Tras un breve pero intenso trabajo de investigación, Brandt ayudó a Siegenthaler a identificar al culpable como Brian Chase, empleado de una pequeña empresa de repartos en Nashville. Chase acabó confesando que intentó engañar a un amigo y la broma “se le escapó de las manos”.
Antes ya habían sufrido tratos similares celebridades como Jane Fonda y Bill Gates. Ahora la polémica estaba servida en la mesa de los mortales.
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