Aunque parezca un bunker, la maquinita de Apple tiene un punto
débil que permite abrirla con relativa facilidad. Exáctamente a
seis centímetros de su base, la carcaza puede separase usando un
destornillador plano y muy delgado.
La verdad es que nosotros usamos un destornillador "de relojero",
pero según diversos foros la herramienta óptima es uno de punta
plástica, ya que ese material
asegura
un
trabajo
"limpio", sin rayones en la delicada superficie del "espejito, espejito".
Por ahí leímos que una uñeta de guitarra también funciona a la perfección.
Este paso consiste en
separar ambas piezas. La tapa de metal debe ser desmontada
gradualmente (idealmente
con
la ayuda de otro destornillador), para luego dejarla ubicada en forma
perpendicular al resto del equipo. Ojo: el cable de cobre que une
ambas no se puede cortar o desconectar.
Posteriormente llega la hora de "entrar a picar". Es necesario
quitar el pequeño disco duro y su protector de goma, todo de una
vez.
El
disco está
unido
al
circuito
mediante un conector plano.
En esta caso es necesario separar completamente ambos elementos,
para lo cual se debe efectuar un pequeño "tirón" tomando la pieza
de cobre que sobresale del disco.
En este punto ya podemos ver la batería,
que se conecta al reproductor mediante un pequeño enchufe que debe
ser
desmontado
con la ayuda
del destornillador.
También usando esta herramienta se debe quitar la batería, para
reemplazarla por una con muchas más horas de vida.
Y eso sería. Finalmente hay que volver a conectar
y ensamblar todo con mucho cuidado. Antes de usar el iPod es necesario
cargarlo por al menos tres horas para volver a disfrutar
de nuestra música preferida.
En cualquier caso, si eres de aquellos que siempre les sobran
piezas cuando intentan "arreglar" un equipo electrónico, la gente
de GlobalMac ofrece pilas instaladas, claro que pagando un poco
más por el toque profesional.
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