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7. Borrar correos con adjuntos
Si utilizas Outlook, Thunderbird, Eudora u otro cliente de correo
electrónico, probablemente acostumbres guardar tu correo recibido,
o al menos los importantes. No en pocos casos, también sucede
que se lo deja fermentar en una interminable bandeja de entrada.
Aunque los mensajes de correo son relativamente pequeños
- de 1 a 15 KB en promedio - los archivos adjuntos (attachments)
incluidos en algunos de ellos pueden incrementar su peso hasta en
2 ó 3 MB. Lo más recomendable en estos casos es borrar
los mensajes que incorporen adjuntos. Si su contenido es importante,
siempre podrá almacenarse como texto en formato TXT o RTF.
8. Borrar los .EXE de instalación y desinstalación
dejados por los programas
Por el cuidado con que debe realizarse, esta estrategia la recomiendo
sólo para casos de desesperación extrema. Sucede que
la mayoría de los programas dejan un programa ejecutable (.EXE)
para desinstalación dentro del directorio de Windows - o en
su propia carpeta - y en algunos casos también dejarán
uno de instalación, en caso de querer modificar opciones.
Sin embargo, si usamos un desinstalador profesional como los mencionados
en el punto dos o estamos bien seguros de que no vamos a eliminar
un programa, podemos deshacernos de estos archivos ejecutables y
recuperar el espacio que consumen. Para ello, utilizaremos nuevamente
la función de búsqueda de Windows ingresando *.EXE
como extensión, e identificando el software al que pertenece
a través de los detalles de Ubicación. Si necesitamos
más información, pulsaremos con el botón derecho
sobre cada uno para escoger 'Propiedades'. Una vez seguros, usaremos
el mismo botón para escoger 'Eliminar'.
A través de este proceso también podemos identificar
y eliminar programas que no se utilizan, incluso algunos tutoriales
u otros instalados por el propio sistema operativo. Pero ATENCIÓN:
eliminar un .EXE equivocado puede causar daños a la estabilidad
del sistema, así que sólo debe realizarse cuando se
tenga la certeza absoluta de que el programa es prescindible. Más
que nunca, ante la duda es mejor abstenerse. Conste que te advertimos...
9. Verificar el tamaño y grado de compresión
JPG
Una amplia mayoría de las imágenes que descargamos
de Internet, cámaras digitales, desde escáneres u otras
fuentes están en formato JPG. Este tipo de imagen suele tener
un peso bastante reducido, pero debido a una obsesión con
la calidad - o simple desconocimiento - puede que la optimización
aún nos deje un margen con el cual jugar.
Armados de un editor gráfico como Photoshop, Fireworks, Corel
o Paint Shop Pro, podemos examinar las JPG cuyo peso sea excesivo
y aplicar un factor de compresión mayor o reducir su tamaño.
Incluso, podemos utilizar funciones de procesamiento por lotes (batch)
para automatizar la reducción de varias imágenes al
mismo tiempo.
Aunque es una tarea intensa, si poseemos una gran colección
de imágenes podremos conseguir liberar varios MB de espacio
cuidando de no desmerecer mucho la calidad de las mismas.
10. Cuidado con las Muestras (Thumbnails)
Continuando el tema anterior, si disponemos de una gran cantidad
de imágenes, probablemente tengamos instalado algún
tipo de software para catalogarlas, como ThumbsPlus.
La mayoría de estos programas generan lo que se denomina una
muestra (thumbnail), que es una versión pequeña de
la imagen con el fin de visualizar más rápidamente
nuestra colección.
Desafortunadamente, esta función requiere crear pequeñas
copias que en conjunto pueden consumir 30 ó 40 MB de espacio,
dependiendo de la cantidad de imágenes que tengamos. Por ello,
es aconsejable que sólo creemos estas muestras para las imágenes
que utilicemos con mayor frecuencia y no para todo el disco duro,
borrando periódicamente las 'huérfanas', es decir,
las que pertenecen a imágenes que han sido borradas. |